La empresa emergente suiza Virtuosis AI diseñó modelos de inteligencia artificial capaces de identificar posibles problemas de salud física y mental mediante el análisis del habla. La tecnología requiere grabaciones de audio de 30 segundos para evaluar el estado del usuario, funcionando como una herramienta de autocribado o como soporte para profesionales sanitarios en la toma de decisiones clínicas.
Lara Gervaise, cofundadora y consejera delegada de la compañía, explicó que el sistema convierte el habla cotidiana en un indicador médico. El desarrollo de esta innovación comenzó tras la fundación de la empresa en 2022, obteniendo el reconocimiento como startup del año por parte de Microsoft en 2023.
Padecimientos detectables y biomarcadores acústicos analizados
La herramienta tecnológica evalúa patrones específicos de la voz humana vinculados a alteraciones psicológicas como la depresión, el estrés y la ansiedad. De igual forma, el software está programado para identificar indicadores de condiciones cognitivas y neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, además de trastornos respiratorios y enfermedades cardiometabólicas como la diabetes.
Para emitir un diagnóstico preliminar, la IA analiza características acústicas determinantes en la comunicación humana:
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El ritmo y las pausas durante el habla.
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El tono y la energía de la conversión.
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La articulación y la calidad de la voz.
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Rasgos sutiles que varían según el estado físico o mental del paciente.
El nuevo rol del habla en la tecnología y los riesgos asociados
La Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), institución donde se formó Gervaise, destacó que la voz adquirió una relevancia similar a la del teclado como interfaz de interacción con los sistemas digitales. Este cambio técnico facilita la implementación de herramientas de salud digital, consolidando el uso de grabaciones breves como una señal médica complementaria.
Sin embargo, el avance de estas plataformas de audio también plantea desafíos de seguridad. La institución educativa advirtió que el aumento en la interacción digital mediante la voz coincide con un incremento en los casos de robo de identidad a nivel global, lo que exige optimizar la protección de los datos biométricos de los usuarios.

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