Actualmente, el acuerdo comercial establece que 75 por ciento de las partes de un automóvil o camioneta ligera debe provenir de Norteamérica para acceder a beneficios arancelarios, aunque no fija una proporción específica de contenido de Estados Unidos.
Según el reporte, la medida representaría un reto para las armadoras que producen vehículos en México destinados al mercado estadounidense. Como ejemplo, se menciona el SUV GMC Terrain de General Motors, ensamblado en México, cuyo contenido proveniente de Estados Unidos o Canadá representa apenas 11 por ciento del valor total de sus piezas. El motor y la transmisión son de origen mexicano.
Además, el equipo negociador estadounidense plantearía elevar el requisito regional actual del 75 por ciento. Sin embargo, aún no existe claridad sobre si los vehículos que cumplan las nuevas condiciones mantendrán el acceso prácticamente libre de aranceles.
Por otra parte, Reuters informó que Estados Unidos también busca limitar la participación de componentes electrónicos asiáticos en los vehículos amparados por el T-MEC, una medida que podría incentivar nuevas inversiones y procesos de manufactura en México.
La posible revisión también alcanzaría los requisitos relacionados con componentes fabricados en plantas de salarios altos, actualmente fijados en 40 por ciento para automóviles y 45 por ciento para camionetas pickup.

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