Los partidos políticos suelen tener dos tipos de crisis, la relativa y la general. La primera se distingue, entre otras cosas, por un acomodo o reordenamiento de los cuadros del partido que tiene como último fin una manera diferente de relacionarse con la gente para ganar su apoyo. La segunda se caracteriza por luchas intestinales que provocan la división del partido. Lo cual lo lleva a un debilitamiento y en casos extremos a la desaparición.
Ejemplo el PRD. Morena parece estar a salvo de la segunda, pero no de la primera. La crisis relativa aparece, principalmente, por dos motivos: que no son necesariamente excluyentes entre sí. Pérdida de representación y coyuntura electoral. En Morena confluyen ambos motivos.
En primer lugar, la crisis de representación. Dos de las empresas encuestadoras, más acertadas en las pasadas elecciones presidenciales coinciden. Morena va a la baja en aprobación (bis) pero lo verdaderamente preocupante es la velocidad de la caída.
En menos de dos meses Morena pasó de tener el 15% de población que manifestó que jamás votaría por el partido a un 20% cuando se mide por elecciones el resultado es muy similar si hoy fueran las elecciones para diputados: Morena pasó de una intención del voto del 42% en marzo al 39% en mayo, y es solo por debajo del PRI el partido con mayor número de rechazo (bis).
En segundo lugar, la coyuntura electoral. Cuando se aproximan elecciones el partido busca cuadros con experiencia táctica que funcionan como operadores políticos, electorales y territoriales. Cabe mencionar que una crisis representativa puede derivar, si no es oportunamente atendida, a una crisis general del partido.
Si bien la crisis de representación es el factor más visible, lo que hay detrás de la misma responde a cuatro factores: el factor social, el político, el cultural y el diplomático.
El factor social: La crisis de seguridad que actualmente viven varios estados gobernados por Morena, ejemplo paradigmático Sinaloa, pero no es el único, está afectando no solamente la imagen Presidencial también la partidista. Morena está pasando de ser un partido-movimiento (con apoyo y bases sociales fuertes) a un partido burocratizado, anquilosado y rígido. Parafraseando a su líder moral Morena ahora parece un elefante reumático.
El factor político. Desde líderes estatales del partido que no conocen el territorio, designados directamente desde México, hasta familiares de funcionarios de gobiernos estatales sin experiencia política ocupando puestos destacados en estructuras partidistas estatales. Ha generado descontento en un amplio sector de la militancia. Esta situación ha llevado a la presidenta a emitir una carta dirigida a la militancia en donde se establecían lineamientos éticos (bis).
A lo anterior, hay que agregar que hacia el interior de Morena existen varias facciones, que buscan el control del partido. Cabe señalar que, en sí mismo, este hecho no tiene un carácter negativo. Un partido sin pugnas internas se vuelve mediocre, insípido o insignificante, inclusive puede ser percibido como antidemocrático lo cual lo sitúa en una posición débil dentro de un contexto de competencia democrática-electoral. Sin embargo, es igualmente preocupante el otro extremo, donde las pugnas sean constantes. Esto puede ocasionar fracturas internas que, de facto, se conviertan en oposición. La falta de un líder fuerte capaz de poner límites a las disputas internas es algo que ha adolecido morena desde el final del gobierno de AMLO. Todo lo anterior son factores que van debilitando la militancia.
Factor cultural: Un partido político que no represente la mayoría de los valores de la sociedad a la que pretende gobernar está destinado al fracaso. De todos los factores analizados, este parece ser el más fuerte de Morena. Sin embargo, empieza a tener fisuras. Prueba de lo anterior es el posible desplazamiento de grupos sexuales minoritarios de su zona de trabajo so pretexto la imagen que México quiere proyectar al mundo durante el mundial de fútbol. Es importante destacar que, en lugar de centrarse en la inclusión, el respeto y la tolerancia, valores que el partido ha tomado como fundamentales, se prioriza cuestiones de imagen.
Factor diplomático. La reciente disputa, y el apoyo de Morena a la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre la crisis humanitaria de desaparecidos, aunado con el reclamo, por demás legítimo, de las madres buscadoras que expresan descontento por la falta de atención de sus casos, en contraste con la atención otorgada a grupos coreanos de música. Dando más importancia a cuestiones de imagen internacional que a problemas internos graves.
La combinación de todos estos factores puede explicar el momento actual del partido. Pero como decía Mao (hace falta la chispa que encienda la pradera) es decir la coyuntura. Si Morena no implementa soluciones a las problemáticas, en los diferentes frentes, esa coyuntura va a llegar en el 2027 en forma de elecciones. En ese escenario Morena podría tener por primera vez en su historia una derrota contundente.
Contacto. [email protected]

Discussion about this post