Sin haber estudiado a fondo el tema, estoy seguro de que -por lo menos en nuestro país- los gobiernos de la república se han visto involucrados en la comisión de delitos desde los más simples hasta los grandes fraudes y la modernidad es que ahora descaradamente se involucran funcionarios que, infiero antes disimulaban.
La moda de la 4T es que cierta, o engañosamente, la campaña de desprestigio contra gobiernos del pasado sobre corrupción y temas afines se ha denunciado mediáticamente, pero no en los ámbitos de las leyes, lo que hace suponer que solo fueron calumnias.
No recuerdo haber oído o leído algún reporte de periodismo de investigación donde el tema central sea el fraude a los derechohabientes de la medicina pública, es decir del IMSS, ISSSTE, PEMEX o algún otro servicio que preste el gobierno federal.
Desde luego ha habido manifestaciones por falta de medicamentos y desconozco la razón por las que dejaron de haber esas protestas públicas por falta de hasta insumos, medicinas o médicos especialistas (en este tema infiero callaron la boca pública con los galenos cubanos, que en la mayor parte del país nunca se supo de ellos).
Un lector de la capital de Tamaulipas, escribe a esta pluma narrando un posible fraude y dice: “Es costumbre que la farmacia del Hospital General de Zona del IMSS, no tenga todos los medicamentos que los médicos recetan. Alguna vez un paciente me recomendó acudir al módulo de Atención al Derechohabiente y exponer mi queja.
Atentas empleadas me dieron una hoja con los requisitos y dijeron que podía comprar el medicamento y aunque tardaban en reembolsar el costo de los medicamentos, finalmente me reintegraban lo pagado.
El promedio de tardanza es de tres meses, pero de plano en las medicinas con un costo mayor de 2 mil pesos, entonces el plazo se prolonga más, porque según explicaban las chicas de Atención al Derechohabiente que esos reembolsos los paga la Delegación.”
Algunas farmacias de la ciudad no tienen problema en enviar la factura, pero hay otras que hay que corretearlas para que emitan el documento y el sistema de correos electrónico muchas veces las deposita en la bandeja de ‘correos no deseados’.
Continúa Don Fernando Colunga, victorense de origen, que solo una vez tuvo que corretear un reembolso mayor a los 2 mil quinientos pesos y finalmente, después de tocar muchas puertas, preguntar entre ventanillas y escritorios, el cheque salió exactamente a los nueve meses.
El problema real es que la esposa del Sr. Colunga, fue diagnosticada en junio del 2025 con un Cáncer de Mama, por lo que empezaron con las consultas desde la clínica de San Luisito del IMSS, hasta llegar al Hospital General de Zona 1, donde el Oncólogo Clínico recomendó 8 sesiones de Quimioterapia cada 21 días, como inicio del tratamiento.
Desgraciadamente la ausencia de medicamentos e insumos para aplicar las Quimioterapias, en la mayor parte de las ocasiones faltaban, por lo que la familia de la paciente tenía que hacer largas filas para intentar surtir en la farmacia y ante la negativa, había de pedir el sello de la farmacia y empezar el calvario de buscarla en las farmacias locales.
Comprado el medicamento, se remite a la Dirección del Hospital: Factura a nombre del IMSS, copia del INE del paciente, Carnet, original de la receta y desde luego la petición para el reembolso.”
El quejoso informa que desde julio de 2025 (ya casi un año) se entregó la primera petición de reembolso, además se han acumulado varias y hasta la fecha, el IMSS Tamaulipas seguramente ha validado las facturas que suman más de 60 mil pesos.
Nos platica el Sr. Colunga que después de las 8 Quimios, el oncólogo clínico del IMSS Victoria señaló que debían someterla a una cirugía con un margen de 30 días, por lo que al no haber cirujano oncólogo, la remitieron al Hospital de Madero, pero después de tres viajes a ese puerto y al pasar de los días sin resultados positivos se buscó la alternativa privada cuyo costo rebasó los 100 mil pesos… Del reembolso de los medicamentos nada.
El siguiente paso fue recetarle 21 sesiones de Radioterapia, aunque en la capital tamaulipeca no existe ese servicio ni en la medicina privada, por lo que se buscó la programación en el IMSS Victoria, que envió a la señora al Hospital Universitario de Monterrey.
La atención ha sido sin igual, aunque también en la tierra de Samuel García se cuecen habas y las máquinas se deterioran, por lo que se suspenden también las sesiones hasta que los técnicos neoloneses reciban las piezas dañadas… mientras el cáncer de Doña Celia avanza.
Las conclusiones a las que llegamos pudieran estar equivocadas, pero ¿Podemos inferir de que la delegación Tamaulipas está justificando un presupuesto con las facturas que son pagadas por los familiares de los pacientes?
O tal vez la dirección general del IMSS del Maestro Zoé Robledo Aburto es quién está justificando su presupuesto ante las autoridades de la SHyCP. Aunque en realidad quien gasta en los medicamentos son los propios derechohabientes.
¿Esto es un delito?

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