Ciudad de México (18 de mayo de 2026).- El consumo de carne de cerdo en México superó de manera definitiva las capacidades de la estructura productiva interna en el último lustro. El Compendio Estadístico 2026 del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) reveló que entre 2020 y 2025 la autosuficiencia nacional en este sector retrocedió un 20.6%, estableciendo el nivel de abastecimiento propio en apenas un 54%.
Esta cifra coloca a la carne de porcino por debajo del umbral del 75% recomendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para evitar la dependencia externa. Con este indicador, la proteína porcina se consolida como el producto cárnico con el mayor déficit de producción en el territorio nacional, a diferencia de la carne de res y de pollo, que cerraron el año 2025 con niveles del 99% y 80% respectivamente, pese a contingencias como el gusano barrenador y la influenza aviar.
Récord en compras internacionales y rezago operativo
El desbalance obligó a que México se posicionara en 2025 como el principal importador de carne de cerdo en el mundo, rebasando los volúmenes de compradores históricos como China y Japón. Durante el año pasado, las adquisiciones en el extranjero escalaron un 10.7% anual para totalizar 1.8 millones de toneladas, abastecidas principalmente por Estados Unidos. En el sentido opuesto, las exportaciones mexicanas cayeron un 11.1%, registrando apenas 160 mil toneladas.
“Entre las proteínas cárnicas, la de cerdo registró el mayor crecimiento (del consumo mexicano) en el 2025. Las importaciones de carne de cerdo representaron 50.5% del consumo total”, apuntó el Comecarne.
El organismo empresarial detalló que la demanda de los consumidores avanzó un 7.0% anual para alcanzar las 3.6 millones de toneladas, lo que llevó el consumo individual por habitante a 26.8 kilogramos (un incremento del 5.9%). Sin embargo, la oferta de las granjas nacionales solo creció un 2.0% para ubicarse en 1.9 millones de toneladas.
Este lento avance productivo responde a limitaciones en la cadena de procesamiento. Aunque el inventario de cabezas porcinas se elevó un 2.9% anual para situarse en 20.4 millones, las actividades de sacrificio apenas variaron un 2.4%, con 23.0 millones de unidades. Además, la utilización de la infraestructura en las empacadoras generales sufrió una baja del 7.0%, operando al 80% de sus límites técnicos.
Costos laborales y riesgos sanitarios vigentes
La dinámica de la industria cárnica ha tenido que absorber modificaciones estructurales que presionan los márgenes financieros de las empresas procesadoras, limitando la velocidad de expansión del mercado doméstico.
“La industria cárnica mexicana continúa afianzando su liderazgo, aun en un entorno marcado por condiciones adversas para la rentabilidad operativa. Las condiciones institucionales en materia laboral reconfiguraron el nivel de salarios y sueldos, elevando significativamente las erogaciones en estos conceptos”.
La tendencia de vulnerabilidad en el abasto local se mantendrá durante el ciclo actual, donde se prevé un crecimiento del 4.9% en el consumo per cápita para alcanzar los 28.1 kilogramos por persona. Este panorama se presenta en un contexto donde México decretó una suspensión temporal a la entrada de cerdos en pie, vísceras y derivados desde Estados Unidos tras detectarse focos de la enfermedad de Aujeszky en regiones productoras de Texas e Iowa.

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