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El primer y grandioso amor

Por: Javier Terrazas.
mayo 10, 2026
in Opinion
Calidad, reto de la educación
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Sin lugar a dudas que el primer y gran amor es el de la madre.

Y es recíproco, empático y correspondido al cien por ciento.

Es limpio, profundo y perenne.

Me atrevo a decir que es eternoooooo…

Ella empieza a alimentarlo en el amplio sentido de la palabra desde el vientre.

Lo nutre a través del cordón umbilical, de lo que ella consume y procesa.

Y a la par de que va sintiendo los movimientos dl nuevo ser y el crecimiento del vientre, empiezan los mimos y cariños con la palma de su mano o su voz.

Trasmite además de sus gustos y emociones:  música, arte, alegrías y felicidad.

Se va tejiendo una relación intensa desde esa etapa.

Por su bebé es capaz de aceptar cambios en su cuerpo, hormonas, modificar rutinas y actividades.

Y tolerar los dolores del parto y las tensiones que genera, es más grande su amor que todas las molestias y dolores.

La recompensa llega con el primer llanto tras el nacimiento, el primer contacto con la piel, la primera mirada y el amamantamiento.

Ahí empieza en forma más profunda ese sentimiento mutuo.

Es protector, tierno, delicado, esmerado y de va fortaleciendo día a día.

Las miradas, los contactos de las manos, las miradas, los abrazos, las palmaditas y los besos lo vigorizan.

Y así va creciendo al paso de las semanas y de los meses.

Como receptores de ese tierno y profundo amor, de niños registramos las sonrisas, las miradas, los cantos, los juegos, el olor a mamá.

Cerca del año, nos acompaña con cuidado y nos da valor para los primeros pasos.

Y nos enseña las primeras palabras, por lo general mamá, papa (comida) y luego papá…

Más adelante, que empezamos a observar más los entornos, nos protege de los riesgos y va despejando dudas de las preguntas y familiarizándonos con la casa, el patio y otros escenarios.

Cuando llega la edad escolar nos enseña poco a poco a no llorar, a compartir, a confiar en la maestra. Ella también sufre con el desprendimiento, pero aprende a soltar por amor.

Y eso se repite en cada etapa de la formación educativa; prescolar, primaria, secundaria, preparatoria y universidad.

Por lo general en la última, es decir, la universidad, cuando cambiamos de ciudad, pareciera que somos maduros y ya estamos “destetados”, pero para ella seguimos siendo sus niños.

Es cuando más sufren por las ausencias prolongadas y la preocupación por los riesgos de esta etapa y de la nueva realidad de cada región del país.

Aun así, su profundo amor y el confiar en los valores, principios y formación brindadas, les permite soltar, porque saben que es parte de la vida para aprender a pisar firme y luego volar del nido.

Sin embargo, lo vivido en esos primeros días, primeros meses, primeros años, primeras décadas, es tan profundo y limpio, que se mantiene vivo en la mente, corazón y alma.

Es, reafirmo, el primer amor, el más grandioso, es recíproco y es… ETERNO.

Así lo registran canciones, poemas, testimonios de las diversas etapas de la historia.

Y el mejor relato de ese gran amor, es el que usted o yo vivimos al lado de nuestras madres.

Es, reafirmo un amor eterno.

Porque, aunque ellas no estén físicamente, porque el ciclo de la vida termina y se van al plano celestial, desde allá siguen velando por nosotros, guiando nuestros pasos.

Y en muchas de las cosas que hacemos en el día a día, en lo que comemos, en algunos hábitos y costumbres, siempre están presentes.

Sus gustos, sus canciones, sus emociones, sus frases, sus recomendaciones protectoras…

Su amor sigue con nosotros.

Es el amor de madre a hijo y de hijo a madre, la mejor fórmula para fortalecer a la familia y a la sociedad.

Para mantenerla unida y fuerte.

Por lo que hay que cuidar siempre ese primer y gran amor, en esta época moderna o postmoderna.

No solamente este 10 de mayo, consagrado en el calendario de México para mostrarles lo mucho que les amamos.

Si no, todos los días de la semana, del mes, del año. Toda la vida, que a ella le debemos.

FELICIDADES A TODAS LAS MADRES LECTORAS.

FELICIDADES AL CIELO A MI QUERIDA MADRE MINER.

FALICIDADES A LAS MADRES DE LA FAMILIA.

Y TODAS LAS MADRES EN GENERAL, PERO A CADA UNA EN PARTICULAR.

UN FUERTE ABRAZO, COMO LOS QUE DABA MI MADRE: DE CUERPO, CORAZON Y ALMA.

Si coincides que este amor grandioso es uno de los factores que puede influir en salvar a este mundo convulso y complicado, comparte con las madres de tu entorno.

Buen domingo.

 

 

 

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