Kabul, Afganistán (5 de mayo de 2026).- Las autoridades de Afganistán señalaron este lunes a Pakistán como responsable de una serie de agresiones transfronterizas que impactaron zonas civiles, dejando un saldo de tres personas fallecidas y al menos 14 heridos. Este incidente ocurre en un contexto de hostilidad persistente entre ambas naciones, a pesar de los recientes acercamientos diplomáticos para frenar la violencia.
Hamdullah Fitrat, portavoz adjunto del Gobierno afgano, comunicó a través de la red social X que los proyectiles disparados desde el lado paquistaní causaron daños estructurales graves en la provincia oriental de Kunar. Según el funcionario, el ataque inutilizó dos centros educativos, dos templos religiosos y una unidad médica local. Hasta el momento, las autoridades de Islamabad han guardado silencio sobre los hechos y, en ocasiones previas, han negado tajantemente cualquier incursión contra la población civil afgana.
Antecedentes y disputa por grupos armados
El conflicto en la frontera ha mantenido una dinámica constante de enfrentamientos desde finales de febrero, fecha en la que se registró un repunte de las hostilidades. Afganistán inició en aquel momento una ofensiva de respuesta tras denunciar bombardeos previos por parte de las fuerzas paquistaníes. La cifra de víctimas mortales desde el comienzo de este año asciende a cientos de personas.
El núcleo de esta tensión radica en las acusaciones cruzadas respecto al apoyo a grupos insurgentes. Islamabad sostiene que Kabul sirve de refugio a milicias que ejecutan atentados en suelo paquistaní, haciendo referencia específica al Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP). Este grupo, aunque opera de manera independiente, mantiene vínculos estrechos con los talibanes afganos que ostentan el poder en Kabul desde la retirada de las fuerzas lideradas por Estados Unidos en 2021. Por su parte, la administración afgana ha refutado de manera sistemática estos señalamientos.
El estancamiento del proceso de paz
En abril pasado, representantes de ambos gobiernos se trasladaron a la ciudad de Urumqi, en el oeste de China, para entablar conversaciones de paz bajo mediación de Beijing. En dicho encuentro, las delegaciones acordaron evitar la intensificación del conflicto y trabajar en lo que el Gobierno chino definió como “explorar una solución integral”.
No obstante, los eventos registrados en Kunar demuestran que, si bien la intensidad del conflicto ha disminuido ligeramente en comparación con los meses previos a la mediación, las escaramuzas fronterizas siguen siendo una realidad cotidiana que compromete la estabilidad regional.

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