La Habana, Cuba (24 de abril de 2026).- El Gobierno de Cuba ha dejado claro que no aceptará imposiciones externas ni “ultimátums” por parte de la administración de Donald Trump para la liberación de ciudadanos detenidos en la isla. Durante una entrevista concedida a The Associated Press, Ernesto Soberón Guzmán, embajador cubano ante la ONU, subrayó que el destino de los presos políticos no forma parte de la agenda de negociación actual entre ambas naciones.
Soberón enfatizó la autonomía de las instituciones de la isla, comparando la situación con el marco legal estadounidense para justificar que los asuntos internos deben permanecer fuera del debate diplomático. Por su parte, el Departamento de Estado de EE. UU. respondió mediante un comunicado exigiendo el cese de dilaciones por parte de La Habana y reiterando su compromiso con la liberación de los detenidos.
Nivel de las negociaciones y tensiones militares
A pesar del hermetismo, se confirmó que el pasado 10 de abril se llevó a cabo un encuentro de alto nivel en La Habana, donde participaron subsecretarios de Estado estadounidenses y viceministros de Relaciones Exteriores cubanos. Esta reunión buscaba presionar por reformas estructurales en la economía y gobernanza de la isla bajo la sombra de sanciones económicas y posibles acciones militares.
Ante las recientes declaraciones de Donald Trump sobre una potencial intervención y el cerco a los suministros petroleros, el diplomático cubano aseguró que el país está listo para cualquier eventualidad:
“Hemos visto lo que pasa en todo el mundo, en nuestra región, en Oriente Medio, así que no somos ingenuos. Nos preparamos para todos los escenarios. Y lo reitero: nuestra primera opción -lo que realmente queremos- es un diálogo exitoso con el gobierno de Estados Unidos”.
Sin embargo, Guzmán fue tajante al señalar que, si se produjera una agresión armada, la nación caribeña tiene la capacidad de respuesta necesaria.
Crisis energética y compensaciones económicas
La realidad económica de la isla sigue siendo crítica debido al bloqueo energético. Aunque a finales de marzo arribó un cargamento de 730 mil barriles de petróleo ruso, las autoridades afirman que esta cifra es insuficiente para mitigar el desabasto de agua, electricidad y alimentos que afecta a la población.
En el marco de las conversaciones, se discutió la posibilidad de indemnizar a cubano-estadounidenses por las expropiaciones de 1959. Sobre este punto, Guzmán indicó que existe apertura, siempre y cuando se aplique una lógica de reciprocidad que considere los daños económicos causados por el embargo estadounidense.
“No existe solo esta reclamación, sino también la reclamación de nuestra parte porque el embargo tiene un impacto económico. Se trata de un camino de dos vías”.

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