Por segunda jornada consecutiva, el Instituto Tecnológico de Ciudad Victoria se encuentra bajo el control de un grupo de estudiantes, quienes mantienen los accesos bloqueados con cadenas y candados. La movilización, liderada por la representación estudiantil, tiene como demanda central la remoción inmediata de la directora, Deysi Álvarez Vergara.
Además de la salida de la titular, los manifestantes exigen un informe detallado sobre el manejo de las finanzas internas del plantel. Diego Orlando Pacheco Santiago, representante de los alumnos, sostuvo que la toma de las instalaciones no se levantará hasta que el pliego petitorio sea atendido en su totalidad por las autoridades correspondientes.
Denuncias de represión y amenazas
El dirigente estudiantil rechazó las acusaciones de ilegalidad vertidas por la directiva, señalando que la protesta es un ejercicio legítimo de sus derechos. Asimismo, reveló que los participantes en el plantón han sido blanco de actos intimidatorios durante las guardias nocturnas.
“Algunos de mis compañeros, pasamos la noche, pero sin embargo, por las amenazas expuestas no dormimos todos. Algunos estuvimos de guardia, dormimos un rato, despertábamos, pero pues ya descansamos aquí estamos”.
Pacheco Santiago aclaró que la presencia de la Guardia Estatal en el perímetro de la institución fue solicitada por él mismo para garantizar la integridad de los manifestantes tras recibir amenazas personales. Aunque ayer se mantuvieron rondines constantes, la vigilancia policial disminuyó durante las primeras horas de este jueves.
Estrategias de confrontación interna
Un punto crítico en el conflicto se registró durante la programación de un viaje académico hacia el puerto de Altamira. Según la dirigencia estudiantil, la administración del Tecnológico intentó generar un enfrentamiento entre los propios alumnos al utilizar la salida del autobús como factor de división.
“Ella esperaba que yo no permitiera la salida del autobús para echarme encima a mis compañeros”, explicó el líder estudiantil.
A pesar de la tensión, los paristas permitieron el acceso del conductor y la salida del transporte para no afectar a terceros. No obstante, denunciaron que el vehículo fue objeto de vandalismo en el exterior con el presunto fin de incriminar al movimiento estudiantil.
Actualmente, el acceso al inmueble permanece restringido para personal administrativo y docente, permitiéndose únicamente el ingreso de los elementos de seguridad privada para realizar sus respectivos relevos de turno.








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