El actor y director Ben Affleck transfirió la totalidad de su participación en la residencia de Beverly Hills que compartía con Jennifer Lopez, valuada originalmente en más de 60 millones de dólares. Según reportes de TMZ, el movimiento se formalizó mediante una “transferencia de propiedad entre cónyuges” tras su divorcio, concretado oficialmente en enero de 2025.
Fuentes cercanas aseguran que Affleck entregó su parte de la propiedad sin recibir compensación económica directa. Esta decisión ocurre poco después de que el actor cerrara un acuerdo financiero de alto perfil: la venta de su empresa de inteligencia artificial a Netflix por una cifra estimada en 600 millones de dólares, lo que le permite cerrar este capítulo inmobiliario sin presiones de liquidez.
Una propiedad de lujo en el mercado
La mansión, adquirida en 2023 por 60.85 millones de dólares en efectivo, cuenta con una infraestructura de gran escala diseñada para la convivencia familiar:
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Capacidad: 12 dormitorios y 24 baños.
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Amenidades: Cancha de baloncesto profesional y amplias zonas de recreación.
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Situación actual: Fue puesta a la venta en julio de 2024 por 68 millones de dólares, pero tras la falta de compradores, su precio se redujo a 52 millones en septiembre.
Nuevas residencias y enfoque familiar
Durante el proceso de separación, ambos artistas establecieron nuevas bases residenciales en Los Ángeles para dar prioridad a sus respectivos hijos:
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Ben Affleck: Adquirió una propiedad en Pacific Palisades por más de 20 millones de dólares, buscando cercanía con sus hijos fruto de su matrimonio con Jennifer Garner.
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Jennifer Lopez: Compró una residencia en Los Ángeles para ella y sus hijos (compartidos con Marc Anthony), aunque actualmente habita la mansión de Beverly Hills mientras finalizan las remodelaciones de su nuevo hogar.
A pesar de las millonarias inversiones en mejoras y mantenimiento, la residencia de Beverly Hills permanece en el mercado sin concretar una venta. El gesto de Affleck de ceder su participación simplifica el proceso legal de reparto de bienes y pone fin a la gestión compartida de su activo más costoso.

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