De las mayores vicisitudes que pasamos los caballeros en la región de Mante,
Victoria y Ocampo (Tamaulipas), fue la falta de venta de cerveza, dado que esa
industria no era esencial, según los decretos de la Secretaría de Salud Federal y
estatal, para paliar la pandemia del COVID-19.
Fue un viacrucis que pasamos los varones durante 3 largos meses, por la ausencia
de esta bebida espirituosa, solamente distinguíamos depósitos cerrados y los
refrigeradores de las grandes tiendas comerciales, repletos de refrescos de varias
marcas, jugos y aguas embotelladas.
Pienso que la carencia de cerveza para los hombres, sería algo como un castigo
divino, donde los consumidores se paseaban de un lado a otro, buscando
afanosamente satisfacer sus ganas de beber, aunque fuera de milagro, pedían un
“six” para mitigar el calor.
La cultura del mexicano está moldeada por la presencia de la cerveza, incluso han
realizado estudios relacionados, en donde revelan que la marca más conocida en
el país es la “TKT light”, en el norte esa misma, es la que más se vende y por estratos
sociales, es la favorita de los “obreros”, “albañiles”, “mecánicos” y “chalanes”.
Estas revelaciones suenan a sacrilegio, es como meter a un grupo de hombres, en
una casa de “Big Brother” y preguntarles a cada uno de sus integrantes, por qué
toman cerveza, estoy seguro que unos afirmarían, que es para olvidar el infierno de
estar casados y otros asegurarían, que para ser aceptados socialmente.
Tal fue la urgencia de los caballeros que en plena “cuarentena”, motivados por el
Coronavirus, llegaron a comprar un six de cerveza, hasta por la cantidad de 170 o
190 pesos en algunos depósitos o bien en las benditas redes sociales, como ven
aquí predominó la “Ley de la Oferta y la Demanda”.
Cada mexicano consumía un promedio de 59 litros de cerveza, según reportes de
INEGI 2015 y hay afirmaciones de que la industria de la cerveza, es de las más
importantes en la república, después de la refinación del petróleo, la fabricación de
automóviles, la industria farmacéutica y la elaboración de alimentos para mascotas.
Históricamente México ha sido el principal exportador de cerveza en el mundo, dicha
industria genera más de 55 mil empleos directos e indirectos, además de que
representa casi el 4 % de la recaudación de impuestos totales en el país y en la
actualidad la cerveza artesanal creció en producción el 30% (CNN-Expansión).
Ahora entiendo el pesar y los estragos que provocó en los consumidores el no poder
adquirir una cerveza por las prohibiciones sanitarias recientes, sin embargo esta
situación ya se regularizó, hoy existe la apuesta de los hombres a “manera de
manda” de tomar lo suficiente, para olvidar esos tiempos aciagos o de gran karma.
Por ejemplo en su “Semana Santa”, la Playa Miramar de Madero (Tamaulipas) era
un festín de cerveza, allá en Real de Catorce sus festejos de San Francisco de Asís,
resultaban todo un éxito por los “Adoradores de Baco” en las calles y cualquier
festival norteño en Monterrey, fue muy codiciado por la venta de “helodias”.
El “Tazón de Futbol Americano”, es un poderoso imán de taquilla, mercadotecnia y
para los gringos, ese fenomenal domingo es una fiesta de cerveza, en la que
también comercializan comida, souvenir, playeras, gorras y definitivamente el motor
económico de esos eventos deportivos son las “chelas”.
Años atrás llegaban al estadio Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid en España,
cientos de turistas mexicanos, japoneses, chinos y americanos, cámaras en mano,
claro al calor de la cerveza, para ver los partidos de Champions League, en los que
participaba CR7 y por supuesto, que los más celosos eran los aficionados del club.
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