Diversas investigaciones psicológicas coinciden en una conclusión determinante: el Ghosting es una práctica emocionalmente dañina, pero revela mucho más sobre la estructura mental de quien lo ejecuta que sobre la persona afectada. Esta conducta, común en el ámbito de las citas modernas, consiste en interrumpir toda comunicación de forma abrupta y sin explicaciones previas.
Aunque el silencio del otro genera dudas, inseguridad y frustración en la víctima, especialistas subrayan que casi nunca es responsabilidad de quien recibe el “fantaseo”. El fenómeno suele estar vinculado a situaciones internas, traumas e inseguridades del ghoster, quien utiliza la evasión como un mecanismo para gestionar su incapacidad de establecer vínculos sanos.
5 razones por las que alguien hace Ghosting, según la ciencia
1. Orientación a corto plazo y miedo al compromiso
De acuerdo con Psychology Today, muchas personas que practican Ghosting poseen una “orientación a corto plazo”. Esto implica que no proyectan relaciones duraderas y perciben a los demás como elementos desechables. Investigaciones citadas por LiveScience añaden que este comportamiento suele estar conectado con una tendencia a evitar la cercanía emocional por temor a la vulnerabilidad.
2. La trampa de las “relaciones destinadas”
Un estudio de 2018 publicado en LiveScience identificó que la creencia en el destino es un catalizador del Ghosting. Quienes piensan que las relaciones deben ser perfectas desde el inicio no están dispuestos a invertir el trabajo necesario para construir un vínculo. Al notar la mínima dificultad, optan por desaparecer al considerar que esa persona simplemente “no era su destino”.
3. Carencia de habilidades de comunicación
La falta de herramientas para sostener conversaciones honestas es una de las causas más frecuentes. Según datos recopilados por El País, muchas personas recurren al Ghosting para evitar el estrés y la ansiedad que les provoca una confrontación. Al no saber cómo expresar que una relación no funciona, eligen la desaparición como la vía más sencilla para evadir el conflicto.
4. El ciclo del trauma previo
La Universidad de Georgia señala que haber sufrido Ghosting en el pasado aumenta las probabilidades de convertirse en un perpetrador. Estos perfiles desarrollan una baja tolerancia a la incertidumbre y prefieren huir antes de arriesgarse a ser heridos nuevamente. Es una respuesta defensiva ante el miedo a la vulnerabilidad.
5. Sesgos de superioridad y desvalorización
En casos más complejos, Psychology Today explica que el ghoster puede considerar a la otra persona como “inferior”. Bajo esta premisa, etiquetan a quien busca claridad o compromiso como alguien “débil” o “necesitado”. Este sesgo les permite abandonar la relación sin dar explicaciones, bajo la creencia de que el otro no las merece.

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