Confiar la curación de enfermedades exclusivamente a consejos de redes sociales o herramientas de inteligencia artificial es una temeridad que amenaza la salud pública. Así lo concluyeron especialistas en el Foro EFE “Pseudoterapias en internet”, donde se denunció el aumento exponencial de soluciones engañosas promovidas por figuras públicas sin formación sanitaria.
Carlos Fornes, presidente de la Asociación de Derecho Sanitario de la Comunitat Valenciana (ADSCV), alertó que estos tratamientos no científicos se aprovechan de la búsqueda de inmediatez del usuario. El impacto de estas prácticas oscila entre lesiones leves y consecuencias fatales, derivadas principalmente del retraso en diagnósticos profesionales y la interrupción de tratamientos médicos validados.
El doble perjuicio para el paciente
El presidente del Colegio de Médicos de Alicante, Hermann Schwarz, destacó que quienes promueven estas terapias suelen lucrar con la desesperación de personas enfermas. Este fenómeno genera un daño doble:
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Pérdida económica: El costo directo del tratamiento fraudulento.
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Pérdida de oportunidad: El tiempo crítico que se pierde al abandonar la medicina científica, permitiendo que patologías tratables evolucionen hacia cuadros de gravedad.
Aunque muchas de estas prácticas se benefician inicialmente del efecto placebo, los expertos subrayan que carecen de sustento para resolver problemas de salud a mediano y largo plazo.
Urgencia de regulación y sanciones
Ante la falta de filtros en las plataformas digitales, los ponentes abogaron por medidas punitivas severas. Fornes propuso que la Fiscalía y la Inspección de Sanidad actúen de oficio para imponer sanciones económicas contundentes a los infractores. Asimismo, se hizo un llamado a reactivar el Plan Nacional contra las Pseudoterapias, cuya implementación se ha visto frenada desde 2018 por limitaciones presupuestarias.
La necesidad de un diagnóstico individualizado
Josep Benítez, presidente del Colegio de Fisioterapia de la Comunitat Valenciana, enfatizó que incluso los consejos veraces emitidos por profesionales pueden ser perjudiciales si no se personalizan. “No hay dos cuerpos iguales”, afirmó, insistiendo en que el diagnóstico “cara a cara” es el único método seguro para adecuar la evidencia científica a las circunstancias y patologías previas de cada individuo.
La comunidad sanitaria coincide en que es necesaria una campaña de información global, comparable a las de seguridad vial o antitabaquismo, para combatir lo que ya consideran el “enemigo silencioso” de la salud pública contemporánea.

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