En graves aprietos se encuentran hoy los padres para poder mostrar a sus hijos un futuro halagüeño, la rapidez de la información, la desaparición de los principios, la ausencia de una tabla axiológica, la escasa preparación para los cambios los hace susceptibles de cometer errores que podrían marcar para siempre el desarrollo psicológico de sus retoños.
En efecto, las madres modernas, ya no pueden contar a sus pequeños los cuentos de hadas tradicionales, pues estos no tienen ninguna relación con lo que sus hijos ven en la televisión, escuchan en la radio o investigan por el Internet.
Tampoco les pueden cantar canciones de Cri-Cri, pues las letras de las mismas están basadas en parámetros que ahora son difíciles de alcanzar, sobre todo cuando se refieren a las letras, pues el desdén con el que escriben las nuevas generaciones las hace obsoletas.
Como plantearles a ellos, -el futuro de la nación-, la idea de que la princesa siempre será feliz al lado del príncipe y que vivirán contentos por los siglos de los siglos, si en la vida real, la princesa muere y el príncipe se casa con la bruja del cuento.
Lo anterior es una extraordinaria parodia de la historia de la Gran Bretaña, donde los antagonistas de carne y hueso son ahora los reyes de Inglaterra y la protagonista polvo.
Como contarles las historias tradicionales donde los hijastros sufren lo indecible para lograr el cariño de su padre adoptivo, y sus vestimentas son humildes precisamente por no tener derecho a nada, si la realidad es otra completamente diferente a la de los cuentos antiguos.
En efecto la historia moderna nos muestra un panorama completamente disímil, los hijastros de ahora tienen avión, se divierten con su padre biológico, abusan de la bondad de su madre y para colmo, el padrastro los defiende como gato boca-arriba.
No estoy escribiendo sobre Vicente y Martha Fox, pero como se parecen las historias.
Por cierto, hablando de gatos, como contarles a los niños el cuento del gato con botas, si la referencia más cercana y real de aquel sexenio fue la de un gato con botas de charol.
En el colmo de la desesperación, las madres modernas no saben qué hacer, cuando a ellas les contaron historias donde los buenos siempre triunfaban sobre los malos, pero ahora, en las noticias cotidianas, nos enteramos de que los buenos están escondidos y los malos son candidatos.
Antes, la referencia histórica era que los periódicos atacaban, hoy es exactamente lo contrario, los periódicos son atacados y no hay nadie que los defienda, porque además la lucha es desigual, ni las palabras ni las letras sacan sangre, pero las balas y las granadas sí.
La literatura universal de antaño mostraba historias donde los más preparados, los más tesoneros, los más sensibles, accedían al trono para gobernar con sabiduría, pero hoy los más tontos llegan al imperio y desde ahí inventan guerras, construyen muros y desprecian a los que menos tienen.
Antes la Madre era el objeto de todas las atenciones, la depositaria de todas las muestras de amor, el ejemplo a seguir, la cabecita de algodón, la reina del hogar, pero desde aquel entonces fue degradada horriblemente a la categoría de lavadora de dos patas.
Educar, hoy es un gran predicamento, los referentes se han perdido, la brújula está extraviada, el acceso a la información ha hecho perder el encanto y de nada sirven ahora, los CUENTOS DE HADAS.
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