La selección de Italia, tetracampeona del mundo, no participará en la Copa del Mundo 2026 tras caer eliminada en la repesca ante Bosnia y Herzegovina. Con una derrota en tanda de penales (tras empatar 1-1 en tiempo regular), la Azzurri consuma lo que la prensa local ha calificado como el “tercer apocalipsis”, marcando su tercera ausencia consecutiva en la máxima justa del fútbol tras faltar en 2018 y 2022.
El último partido de eliminación directa en un Mundial disputado por Italia sigue siendo la final de 2006. Desde entonces, el equipo ha acumulado dos eliminaciones en fase de grupos (2010, 2014) y tres fracasos clasificatorios seguidos, una estadística inédita para una potencia europea.
El colapso en la repesca ante Bosnia
A pesar de contar con una plantilla de élite con figuras del Inter de Milán y la Juventus, el equipo dirigido por Gennaro Gattuso no logró imponer su jerarquía en Zenica. Los momentos clave del encuentro fueron:
-
Ventaja inicial: Moise Kean adelantó a Italia al minuto 15.
-
Punto de quiebre: La expulsión de Alessandro Bastoni antes del descanso desestabilizó el esquema táctico.
-
El empate: Haris Tabaković igualó para Bosnia al minuto 79, forzando los penales donde Gianluigi Donnarumma no pudo evitar la caída.
Grietas sistémicas en el fútbol italiano
La eliminación no es un evento aislado, sino el síntoma de una crisis profunda que afecta a todas las estructuras del balompié transalpino. Expertos y protagonistas señalan tres factores críticos:
1. Crisis de gobernanza en la FIGC
El presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, enfrenta renovadas exigencias de dimisión. Críticos como el periodista Tancredi Palmeri señalan que el sistema ha ignorado planes de reforma integral, como el programa de 900 páginas presentado por Roberto Baggio en 2013, que nunca fue ejecutado.
2. Estancamiento de la Serie A
Aunque el Inter de Milán alcanzó la final de la Champions League en 2025, la liga doméstica pierde competitividad frente a la Premier League y la Bundesliga. La falta de inversión en fútbol base ha provocado una escasez de nuevos talentos capaces de sostener el recambio generacional.
3. Falta de identidad y cultura preventiva
Políticos como el ex primer ministro Matteo Renzi han calificado el resultado como una “señal de fracaso cultural”. La obtención de la Eurocopa 2020 se percibe ahora como un espejismo que ocultó problemas estructurales que la actual administración no ha podido resolver.
Un futuro incierto
Con la mira puesta en 2030, Italia deberá iniciar una reestructuración total desde sus cimientos. Por ahora, millones de aficionados italianos deberán resignarse a ver, por duodécimo año consecutivo, una Copa del Mundo sin la presencia de su selección nacional. La “nueva normalidad” del fútbol italiano es, paradójicamente, la ausencia de los grandes escenarios.

Discussion about this post