Cd. De Mexico, 18 de Junio 2020.- Muchos padres (y madres) se sorprenden en el momento del parto al ver a su bebé recubierto de una sustancia untuosa de color blancuzco-grisácea llamada vérnix caseosa o unto sebáceo.

Vérnix quiere decir “barniz” en latín, mientras que caseosa proviene de la palabra “caseus” que en latín significa “queso”. Está compuesto de un 80% de agua, un 10% de grasa y otro 10% de proteínas.
Comienza a segregarse alrededor de la semana 20 de gestación para proteger la delicada piel del bebé de los efectos irritantes del líquido amniótico y de la deshidratación impidiendo que se agriete.
Contribuye a la formación de la piel del bebé manteniendola aislada de la humedad del líquido amniótico. Asimismo, se cree que tiene una función protectora contra las infecciones dentro del útero y que es generada por las glándulas sebáceas para facilitar el deslizamiento del bebé a través del canal de parto.
Está formada por una mezcla de secreciones sebáceas, lanugo y células de la piel descamadas del bebé. Su consistencia es similar a la del queso, suele acumularse en la espalda, en los pliegues de flexión y en el cuero cabelludo. Si existe meconio la vérnix caseosa presenta un color negruzco.
Aunque es una de las características físicas que presenta el recién nacido, no todos los bebés nacen cubiertos de esta sustancia blanquecina. Su producción disminuye a partir de la semana 36 y desaparece casi totalmente a la semana 41, lo cual rebatiría la teoría de que es segregada para facilitar el paso del bebé por el canal de parto. Justamente un bebé grande y maduro sería quien más necesitaría la ayuda del unto para nacer.


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