Ciudad de México (20 de marzo de 2026).- Con el objetivo de revertir el estancamiento económico y promover una “prosperidad compartida”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó ante el sector bancario un ambicioso plan de desarrollo que contempla una inversión de 5.6 billones de pesos entre los años 2026 y 2030. La estrategia se fundamenta en un modelo de participación pública y mixta orientado a ocho áreas clave del crecimiento nacional.
La mandataria reconoció la necesidad urgente de elevar los índices de crecimiento del país, subrayando que este avance debe ir acompañado de bienestar social. Para articular este esfuerzo, el Ejecutivo envió al Congreso la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar, marco legal que permitirá coordinar capitales estatales, privados y sociales.
“¿Qué nos falta? Nos falta crecer, en eso estamos de acuerdo, no cualquier crecimiento, queremos crecer generando bienestar y eso le llamamos prosperidad compartida”, señaló la Presidenta.
Prioridad en energía e infraestructura de transporte
El desglose financiero del programa revela una fuerte apuesta por la soberanía energética, sector que recibirá el 54.15 % de los recursos totales. La meta establecida por la administración federal es alcanzar una generación adicional de 30,000 megawatts para el final del decenio, reforzando además las redes de transmisión y distribución eléctrica.
“Queremos que al 2030 tengamos 30 mil megawatts adicionales de generación eléctrica, una inversión muy importante también en transmisión y en distribución de energía”, detalló.
El resto de la inversión se distribuirá en sectores críticos para la conectividad y los servicios básicos:
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Trenes: 15.63 %
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Carreteras: 13.94 %
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Puertos: 6.48 %
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Salud: 6.23 %
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Agua: 2.83 %
Digitalización y financiamiento a la innovación
Como parte de los ejes transversales, el Gobierno Federal implementará una política de digitalización masiva para simplificar la burocracia. El proyecto busca que, para finales de 2026, los municipios, estados y la federación operen bajo trámites homologados, reduciendo las barreras administrativas para la inversión.
En el ámbito financiero, se potenciará el rol de la banca de desarrollo, específicamente a través de Nacional Financiera, para fondear proyectos de base científica y tecnológica en colaboración con el sector académico.
“Acabamos de enviar al Congreso una nueva ley para generar mecanismos para la inversión pública y un nuevo mecanismo para la inversión mixta, es decir, inversión pública combinada con inversión privada o inversión social”, explicó durante la presentación.
Fortalecimiento industrial y polos de bienestar
La estrategia también pone el foco en la recuperación de cadenas productivas, con especial énfasis en la industria textil, para robustecer el mercado interno. Finalmente, se ratificó la continuidad de los incentivos fiscales en los denominados polos de bienestar, diseñados para atraer capitales hacia regiones específicas mediante esquemas modernos de urbanización y desarrollo regional.

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