Porto Alegre, Brasil (19 de marzo de 2026).- Del 26 al 29 de marzo, la ciudad de Porto Alegre será el epicentro de la Primera Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos. Este encuentro, convocado por una coalición de organizaciones y figuras progresistas, tiene como eje central la creación de una red de resistencia ante lo que califican como el auge de una “internacional neofascista” y la intensificación de políticas imperiales en diversas regiones del globo.
La urgencia de esta convocatoria responde a un panorama geopolítico marcado por conflictos y cambios de régimen. Entre los puntos críticos que se abordarán destacan las acciones militares de Estados Unidos en el Caribe y el Pacífico, así como la situación en Gaza. Éric Toussaint, portavoz del Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM), señaló que el avance de la extrema derecha en Europa y América Latina —con menciones específicas a los gobiernos de Argentina, Chile y Ecuador— representa una amenaza directa a las democracias regionales.
Geopolítica y conflictos en el continente
El análisis de la coyuntura latinoamericana ocupa un lugar prioritario en la agenda. La conferencia pondrá especial énfasis en la situación de Brasil, donde se prevé una fuerte ofensiva de sectores de ultraderecha para disputar la presidencia frente a Lula da Silva. Según los organizadores, el desenlace de este proceso electoral tendrá un impacto decisivo en todo el Cono Sur.
Asimismo, se denunciará la reciente escalada de tensiones en el Caribe. Los reportes indican que, desde agosto de 2025, intervenciones navales estadounidenses han dejado un saldo de más de 130 fallecidos sin procesos judiciales previos. A esto se suma la crisis en Venezuela tras la agresión militar de enero de 2026 y el endurecimiento del bloqueo energético contra Cuba, medidas impulsadas por la administración de Donald Trump.
Ejes temáticos y acción social
Más allá de la denuncia institucional, el foro en Porto Alegre busca fortalecer los vínculos entre sectores sindicales, ecofeministas y movimientos sociales. Los debates se diversificarán en mesas de trabajo sobre reforma agraria, negacionismo climático y los límites de la participación en las instituciones del Estado.
Respecto a la necesidad de una respuesta coordinada, Éric Toussaint explicó:
“En la izquierda, la respuesta tiene dificultades para internacionalizarse. Las fuerzas que luchan contra el fascismo y las agresiones imperialistas son numerosas y muy diversas, y no se trata de borrar estas diferencias. Es esencial constituir un frente amplio, a escala global, contra enemigos cada vez más amenazantes”.
La meta final de estas jornadas es superar la fragmentación de las fuerzas progresistas para establecer un bloque sólido que pueda responder a los desafíos de la soberanía nacional y los derechos humanos en un contexto de creciente autoritarismo global.

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