La NASA ha confirmado oficialmente que intentará el lanzamiento de la misión Artemis II hacia la órbita lunar el próximo 1 de abril. Tras resolver las anomalías técnicas que provocaron el aplazamiento en febrero y completar una rigurosa revisión de preparación de vuelo, la agencia espacial estadounidense retoma el cronograma para el mayor acercamiento humano a la Luna en más de medio siglo.
La viceadministradora asociada de la NASA, Lori Glaze, aseguró en rueda de prensa que los equipos trabajan activamente para cumplir con esta ventana de lanzamiento. La misión transportará a cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes marcarán un hito en la exploración espacial profunda.
Cronograma de la misión y cuarentena
El plan logístico comenzará este 18 de marzo con el inicio de la cuarentena obligatoria de la tripulación en las instalaciones de Houston, Texas. Un día después, el 19 de marzo, está previsto el traslado del cohete hacia la plataforma de lanzamiento.
Finalmente, los integrantes de la misión viajarán al Centro Espacial Kennedy en Florida el 27 de marzo para finalizar los preparativos previos al despegue.
Resolución del problema técnico con el helio
El retraso original de febrero se debió a una falla en el suministro de helio mientras la nave se encontraba en la plataforma. Según explicó John Honeycutt, director del equipo de gestión de la misión, el problema radicó en un sello del mecanismo de desconexión rápida.
Esta pieza se desplazaba de su posición original, obstruyendo el flujo de combustible desde los sistemas terrestres. Para solucionar el fallo, los ingenieros procedieron a:
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Desmontar el cohete y la cápsula Orion.
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Retirar el sello defectuoso.
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Reforzar un conector secundario menos propenso a este tipo de desplazamientos mecánicos.
Evaluación de riesgos en la exploración lunar
A pesar de las correcciones, la NASA reconoce que la misión conlleva riesgos significativos. Glaze subrayó que, al no ser un sistema de vuelo con cadencia regular, la probabilidad de escenarios adversos es mayor que en misiones orbitales convencionales.
Sin embargo, la agencia sostiene que se han agotado todas las instancias de seguridad para reducir el margen de error. “Hemos hecho todo lo posible para mitigar los riesgos”, puntualizó Glaze, enfatizando que esta misión es un paso crítico para el establecimiento de una presencia humana sostenible en el entorno lunar.

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