Washington, Estados Unidos (17 de marzo de 2026). – En el marco de los recientes acercamientos diplomáticos entre Washington y La Habana, el Gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, ha planteado formalmente la salida del mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, como un punto clave en la mesa de negociaciones. Según información revelada por The New York Times, la propuesta estadounidense contempla el cese de funciones de Díaz-Canel, de 65 años, aunque permitiría la continuidad del actual sistema de gobierno comunista.
Esta postura se sustenta en la visión de la Casa Blanca sobre el perfil político del dirigente isleño. De acuerdo con fuentes consultadas por el rotativo neoyorquino, la remoción del jefe de Estado facilitaría una apertura económica que el actual liderazgo, calificado como “de línea dura”, difícilmente permitiría.
El contexto de la presión diplomática
La exigencia de un relevo en el poder ejecutivo de la isla coincide con una situación interna delicada en Cuba, marcada por apagones masivos y el impacto directo del embargo petrolero reforzado por la actual administración estadounidense. Aunque Miguel Díaz-Canel confirmó el pasado viernes la existencia de conversaciones bilaterales, evitó profundizar en los detalles o en las condiciones de estas.
Respecto a la mecánica de esta posible transición, el diario estadounidense cita lo siguiente:
“Según estas fuentes, los estadounidenses han hecho saber a los negociadores cubanos que el Presidente debe irse, pero dejan en manos de los cubanos la decisión sobre la continuación de los acontecimientos”.
El precedente regional y la postura de Trump
La estrategia de la administración Trump respecto a Cuba se alinea con sus recientes acciones en América Latina desde su retorno a la Casa Blanca en 2025. Este enfoque ya ha mostrado resultados en Venezuela, donde tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Washington ha establecido canales de trabajo con la mandataria interina, Delcy Rodríguez, a quien consideran más receptiva a sus demandas.
El propio Donald Trump reforzó hoy esta línea de política exterior al declarar ante los medios de comunicación su expectativa sobre el futuro de la relación con la isla, afirmando que espera tener “el honor de tomar Cuba” durante el ejercicio de su mandato.
Factores económicos y reformas estructurales
La administración estadounidense sostiene que un cambio en la cúpula del poder es el paso necesario para implementar reformas en la estructura financiera de Cuba. Según una de las fuentes familiarizadas con el proceso:
“Remover al jefe de Estado de Cuba permitiría cambios estructurales en la economía de un país que el señor Díaz-Canel, a quien los funcionarios de (Trump) consideran de línea dura, difícilmente apoyaría”.

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