Beijing, China (17 de marzo de 2026).- La estabilidad económica entre China y Estados Unidos enfrenta un nuevo periodo de incertidumbre. Durante un encuentro diplomático de alto nivel celebrado en París, la delegación china manifestó su inquietud ante las recientes investigaciones comerciales impulsadas por la administración de Donald Trump. Estas medidas surgen como respuesta del gobierno estadounidense luego de que la Corte Suprema invalidara aranceles implementados previamente.
Li Chenggang, representante de China para el comercio internacional, enfatizó que estas acciones podrían comprometer los avances logrados en la relación bilateral. Aunque ambas naciones coincidieron en la importancia de mantener la estabilidad arancelaria, la parte china subrayó la imprevisibilidad que generan los ajustes en las políticas de Washington.
“Nos preocupa que los posibles resultados de esas investigaciones puedan interferir o dañar las relaciones económicas y comerciales estables entre China y Estados Unidos, logradas con mucho esfuerzo”, dijo Li a los periodistas.
Preparativos para el encuentro presidencial
La reunión en la capital francesa tenía como propósito fundamental sentar las bases para la próxima visita de Donald Trump a China, prevista originalmente para dentro de dos semanas. Este viaje representaría la primera estancia del mandatario en suelo chino desde su mandato en 2017 y daría continuidad al diálogo iniciado hace cinco meses con el presidente Xi Jinping en Busan, Corea del Sur.
No obstante, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, calificó las conversaciones en París como “constructivas” y orientadas a prevenir medidas de represalia mutua. Por su parte, el representante comercial Jamieson Greer señaló que se ha delineado un plan de trabajo para que el encuentro entre ambos líderes genere resultados tangibles.
El factor geopolítico y el Estrecho de Ormuz
El contexto internacional, marcado por el conflicto con Irán, ha introducido variables externas en la negociación. Ante el incremento en los precios del petróleo, el presidente Trump ha condicionado la fecha de su viaje a la obtención de apoyo por parte de Beijing para la reapertura del Estrecho de Ormuz.
A pesar de estas declaraciones, Scott Bessent aclaró que un eventual retraso en la visita no debe interpretarse como una herramienta de presión diplomática sobre el conflicto en Medio Oriente.
“Si se pospone la visita del presidente, no tendría nada que ver con que los chinos asuman un compromiso respecto al Estrecho de Ormuz”, aseguró Bessent a los periodistas.
El secretario del Tesoro añadió que cualquier aplazamiento respondería exclusivamente a la necesidad del presidente de permanecer en territorio estadounidense debido a su rol como comandante en jefe durante el desarrollo de la guerra.
Ajustes en la estrategia comercial de Washington
Desde la perspectiva estadounidense, las investigaciones actuales son una adaptación necesaria tras los fallos judiciales internos, pero no representan un giro en la visión económica de la Casa Blanca. Greer explicó que la administración proporcionó a China un adelanto de estos movimientos para mantener la transparencia durante el proceso de ajuste legal.
“Recuerden: la política comercial del presidente no ha cambiado. Nuestras herramientas pueden cambiar, y estamos llevando a cabo estas investigaciones. No queremos prejuzgarlas, y tuvimos una buena conversación con nuestros homólogos sobre ese proceso”, indicó Greer.
Actualmente, ambos países operan bajo una tregua de un año, acordada tras un periodo de intensa confrontación arancelaria donde las tasas de importación alcanzaron los tres dígitos.

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