Durante mi paso como Gerente General de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Tula, Tamaulipas, detecté que del “sistema urbano” había que destinar recursos económicos, para el buen funcionamiento del Sistema Rural Múltiple de Agua Potable, “Celso Huerta-Joya del Quiote”.
En ocasiones al directivo de una COMAPA, simplemente le toca trabajar con los recursos humanos, técnicos y administrativos, con los que tiene a su alcance, vaya es como un “sistema preestablecido”, social y políticamente, hasta que aquello se revienta por lo más delgado, generando “caos”.
Juan Andrés Díaz Cruz, presidente de Tula y presidente del Consejo de Administración de COMAPA, a inicios del 2002, me citó en su oficina y solicitó un balance y los estados financieros, del sistema Celso Huerta-Joya del Quiote, que se componía de 16 localidades, demostrándole que dicho ramal, trabajaba en rojo.
Cabe señalar que el sistema disponía de hidrantes públicos, que dotaban de agua a más de 900 familias del poniente de Tula, destacando Celso Huerta, donde se ubica el pozo, además de Vázquez Gómez, Mamaleón, Pedro Ruiz Molina, Ojo de Agua del Capitán, Congregación Jaimes, Cruz Verde, Álvaro Obregón y La Presita.
Un jueves por la tarde de septiembre del 2002, en el ejido San Rafael, que también formaba del sistema, se llevó a cabo una reunión informativa, con la presencia de un “centenar de usuarios”, del alcalde Juan Andrés Díaz Cruz, de Ramón Sánchez García de la SEDUE y de Joaquín Suárez Fernández de CEAPA.
Hizo acto de presencia el señor Antonio Verdín, presidente de la Sociedad de usuarios del sistema Celso Huerta y su servidor, como Gerente de COMAPA y aquí expuse con cartulinas en mano, las carencias y pérdidas, acordándose en la mencionada asamblea, aumentar la tarifa mensual de “16.50 a 60 pesos”.
El señor Verdín previo a la reunión y estando en las oficinas de la calle Lerdo de Tejada, de la zona centro de Tula, señaló “Alístate la renuncia Licenciado” y parece que aquello resultó premonitorio, porque al lunes siguiente, unos 100 individuos se apersonaron en la COMAPA, exigiendo la reducción del incremento.
Como sea la tarifa quedó en 30 pesos y casualmente un sábado en las oficinas de la torre vieja de gobierno en Ciudad Victoria, el ingeniero Ramón Sánchez García, comentó “sé que estás trabajando bien en la COMAPA TULA, pero ya no debes seguir allá” y agregó “te lo digo como amigo, como político y como alto funcionario”.
Un martes me presenté en CEAPA, con Rafael Sampayo Ortiz, para presentar la renuncia, efectiva hasta el 30 de septiembre del 2002, hubo una auditoría y como anécdota les cuento, que años después, en una tienda, la comisaria de CEAPA, afirmó “en tu gestión, la COMAPA fue de las mejores administradas en Tamaulipas”.
Este comentario me lleva a otro, en el tiempo de la pandemia, escuché una reveladora historia, relacionada con el Síndrome de Burnout, señala que, en Londres, Inglaterra, existió un afamado doctor en medicina, que tenía una bonita familia, bastante dinero y con un estilo de vida muy caro.
Pero sin tiempo para su vida familiar, por lo que un buen día, renunció a todo y se fue a radicar a África, eligió ir a una población de las más apartadas de la civilización, ahí se dedicó a curar a los enfermos sin paga alguna y en ese lugar estuvo alrededor de 30 años, hasta que falleció.
Siempre contó que lo mejor, fue estar en contacto permanente con la naturaleza y en África, pasó los momentos más felices de su existencia.
Por último, creo que Dios y el universo, se alinean cuando ven la pasión y la visión de una persona, “hay que poner las altas capacidades técnicas al servicio de la gente más necesitada”.
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