Ciudad de México (14 de marzo de 2026).- Diversas organizaciones y representantes del sector agropecuario han planteado formalmente la necesidad de integrar el etiquetado obligatorio del país de origen (COOL, por sus siglas en inglés) dentro del marco regulatorio del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta iniciativa busca brindar mayor transparencia al consumidor final y fortalecer la competitividad de los productores regionales frente a las importaciones de terceros países.
La propuesta surge en un momento de revisiones estratégicas dentro del acuerdo comercial, donde se argumenta que el conocimiento preciso sobre la procedencia de los alimentos es un derecho fundamental de los usuarios. Según los promotores de la medida, el etiquetado permitiría diferenciar claramente los productos generados bajo los estándares de calidad y sanidad propios de la región de Norteamérica.
Expertos en comercio exterior señalan que, aunque la medida ha sido objeto de debates técnicos en el pasado debido a posibles barreras no arancelarias, su implementación bajo las reglas actuales del T-MEC podría resolver disputas sobre la autenticidad de los insumos. La discusión ahora se traslada a las mesas de negociación, donde se evaluará el impacto logístico y económico de añadir esta normativa en las cadenas de suministro transfronterizas.
De concretarse, el etiquetado de origen obligaría a los distribuidores a detallar la trayectoria de los productos desde su cosecha o producción hasta su llegada al anaquel. Este ajuste legislativo es visto por el sector como una herramienta clave para incentivar el consumo interno y proteger la soberanía alimentaria de los países firmantes.

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