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A 36 años de su estreno, Pretty Woman sigue siendo una de las comedias románticas más queridas del cine. La película, protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere, llegó a las salas el 23 de marzo de 1990 y rápidamente se convirtió en un fenómeno cultural que redefinió el género romántico en Hollywood. Con su mezcla de humor, romance y una historia de transformación personal, el filme logró conectar con audiencias de todo el mundo y consolidó a Roberts como una de las grandes estrellas de su generación.
La cinta cuenta la historia de Vivian Ward, una joven trabajadora sexual que conoce al millonario empresario Edward Lewis durante un encuentro fortuito en Hollywood Boulevard. Lo que comienza como un acuerdo temporal para acompañarlo durante una semana en eventos sociales se convierte en una inesperada historia de amor que rompe barreras sociales y emocionales. La química entre los protagonistas y la sencillez de la trama ayudaron a que la película trascendiera su época.
Sin embargo, el camino hacia el éxito no fue sencillo. El guion original, escrito por J. F. Lawton, tenía un tono mucho más oscuro y dramático que el resultado final que llegó a la pantalla grande. De hecho, la historia fue reescrita en al menos seis ocasiones antes de que los productores y el director Garry Marshall encontraran el equilibrio adecuado entre romance y comedia que terminó definiendo a la película.
Uno de los cambios más significativos fue el enfoque del final. En las primeras versiones del guion, la historia no tenía el clásico desenlace feliz que hoy identifica a Pretty Woman. Con las reescrituras, el proyecto se transformó en un cuento moderno de hadas ambientado en Los Ángeles, con un final optimista que se convirtió en uno de los momentos más recordados del cine romántico.
Además de su impacto en taquilla —superó los 460 millones de dólares a nivel mundial— la película dejó escenas icónicas, como el vestido rojo en la ópera o la famosa frase de Vivian: “Big mistake. Big. Huge.”. Estos momentos ayudaron a que el filme se mantuviera presente en la cultura popular durante décadas.
Treinta y seis años después, Pretty Woman sigue siendo referencia obligada cuando se habla de comedias románticas. Su historia, sus personajes y la magia de sus protagonistas demuestran que algunas películas no solo marcan una época, sino que logran perdurar en la memoria colectiva generación tras generación.
Resumen: Pretty Woman celebra 36 años como una de las comedias románticas más icónicas, una película que cambió su guion varias veces antes de convertirse en un clásico del cine.

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