Ciudad de México (9 de marzo de 2026).— Testimonios integrados en una investigación federal revelan que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ejecutaba a ocho de cada diez jóvenes reclutados para integrarse como sicarios cuando no superaban el entrenamiento criminal.
De acuerdo con los relatos recabados por autoridades, los reclutas eran llevados a centros de adiestramiento clandestinos, donde recibían entrenamiento armado y táctico bajo condiciones de violencia extrema. Quienes no cumplían con las exigencias o intentaban escapar eran asesinados por la propia organización.
Las declaraciones forman parte de las indagatorias relacionadas con el Rancho Izaguirre, en Jalisco, identificado por autoridades como un sitio utilizado por el CJNG para entrenar a jóvenes captados mediante engaños o reclutamiento forzado.
Según los testimonios, sólo dos de cada diez reclutas lograban sobrevivir al proceso de adiestramiento, mientras el resto era ejecutado durante el entrenamiento o tras ser considerado incapaz de integrarse al grupo criminal.
Las investigaciones federales señalan que el CJNG utilizaba ofertas falsas de empleo o promesas de altos ingresos para atraer a jóvenes, quienes posteriormente eran trasladados a estos campamentos clandestinos donde quedaban bajo control del grupo delictivo.
El caso forma parte de las indagatorias sobre las redes de reclutamiento del crimen organizado en México, en las que autoridades buscan determinar la dimensión de estos centros de entrenamiento y el número de víctimas vinculadas con estas prácticas.

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