El cine mexicano pierde a una de sus estrellas más valientes y prolíficas. Ana Luisa Peluffo, figura indiscutible de la Época de Oro y referente de la transición hacia la modernidad en la pantalla grande, falleció a los 96 años. La noticia fue confirmada por sus familiares, quienes solicitaron respeto y privacidad para los servicios funerarios.
Una trayectoria de audacia y talento
Nacida en Querétaro en 1929, Ana Luisa de Jesús Quintana Paz Peluffo construyó una carrera que abarcó más de 200 producciones, trabajando bajo las órdenes de los directores más prestigiosos del país. Su camino hacia el estrellato comenzó con una proyección internacional:
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Debut internacional: Inició en 1948 con un papel secundario en la producción estadounidense Tarzan and the Mermaids.
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Consolidación en México: Tras participar en cintas como La venenosa (1949) y Orquídeas para mi esposa (1953), su nombre quedó grabado en la historia por un acto de rebeldía artística.
El desnudo que cambió la historia
En 1955, Peluffo protagonizó la película La fuerza del deseo, donde realizó el primer desnudo total en la historia de la cinematografía mexicana. Este hecho no solo representó un escándalo para la sociedad conservadora de la época, sino que se convirtió en un parteaguas que definió su carrera.
A pesar de que durante los años siguientes se enfocó en comedias y melodramas para diversificar su imagen, en las décadas de los setenta y ochenta —durante el auge de la llamada sexicomedia— Ana Luisa regresó a sus raíces estéticas, reafirmando su estatus como un símbolo de libertad y belleza en el cine nacional.
Un legado inmarcesible
Con su partida, desaparece una de las últimas grandes divas que convivieron con la época de esplendor de los estudios Churubusco. Sus familiares destacaron en el comunicado oficial:
“Su recuerdo permanecerá vivo en quienes la conocieron y valoraron su presencia y su legado artístico”.
Ana Luisa Peluffo será recordada no solo por su belleza física, sino por la disciplina y el profesionalismo que mantuvo a lo largo de seis décadas de actividad ininterrumpida frente a las cámaras.

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