Ciudad de México (1 de marzo de 2026).- La estabilidad energética global enfrenta una nueva amenaza tras el cierre del estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Analistas internacionales advierten que la interrupción del tráfico en esta vía, motivada por las recientes tensiones bélicas que involucran a Estados Unidos e Israel, provocará un incremento inmediato en las cotizaciones del crudo.
Expertos financieros señalan que, de mantenerse el bloqueo, el precio del barril Brent podría escalar rápidamente desde los niveles actuales hasta superar los 130 o incluso 150 dólares, niveles cercanos a sus máximos históricos. Esta situación no solo impacta a los mercados de materias primas, sino que pone en riesgo las proyecciones de inflación y las políticas de tasas de interés de los bancos centrales.
Impactos clave del conflicto:
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Desabasto logístico: El estrecho es el “cuello de botella” para más de 17 millones de barriles diarios y el 26% del gas natural licuado global.
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Presión inflacionaria: El alza en los costos de energía se trasladará directamente al precio de los combustibles y servicios de transporte.
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Costos de transporte: Se anticipa un aumento significativo en las primas de seguros marítimos y fletes internacionales.
Para economías como la de México, el escenario es mixto: aunque podría representar mayores ingresos por exportación de crudo, el país enfrenta el riesgo de un encarecimiento en la importación de gasolinas, lo que obligaría a ajustes en los subsidios fiscales para evitar un impacto directo al consumidor.

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