“La muerte de Nemesio Oseguera, el Mencho, es el triunfo más importante del gobierno en mucho tiempo en la guerra contra el crimen organizado”, calificativos similares estarán de moda varios días.
De flaca memoria, olvidamos los titulares cuando la captura de el Chapo Guzmán. “El capo más importante, millonario, poderoso, opera en varios continentes diversas drogas, sin embargo, el cártel de Sinaloa se empoderó con el Chapo en cárcel en EE. UU., de alta seguridad.
Ante la traición del cártel de Sinaloa al Mayo Zambada, Culiacán en especial vive 17 meses de tiroteos, enfrentamientos y muertes de civiles ajenos a los pleitos entre grupos delictivos o en enfrentamientos con las fuerzas armadas. Las secuelas de la captura de el Chapo muestran que el gobierno no busca destruir cárteles.
Para acotarlos es necesario encarcelar políticos federales, estatales y municipales, diputados, senadores, dirigentes de partidos políticos; mandos de las fuerzas armadas. Por la iniciativa privada, a banqueros, casas de bolsa, inversionistas, constructoras, etc., es una operación compleja, es tratar de extirpar a un paciente, un cáncer establecido en múltiples órganos y tejidos en el organismo. Es un procedimiento mayor de alto riesgo, no es extirpar una lesión cancerosa.
Ahora se señala a el Mencho, el narcotraficante más poderoso del mundo, el que opera en varios continentes, el más buscado, que mueve diversas drogas. El Mencho representa al Chapo, al jefe de Jefes; al señor de los cielos, a todos los poderosos jefes de cárteles caídos.
Por desgracia, poco beneficio real logra la detención de cabecillas pues ya tienen en la fila a quien seguirá al jefe cuando éste caiga y lo peor, la posibilidad de que se fracture el cártel en varias facciones que pelearán entre sí y con otras bandas por el control de territorios.
La realidad muestra el crecimiento exponencial de este delito, como amplió el abanico de delitos y su ataque feroz al ciudadano desde el siglo pasado y como creció en el país y se expandió a otros, con los “abrazos”.
La lucha es contra el personaje, no contra la organización, esta continúa operando pues don Dinero se impone con facilidad a los dueños del poder que ansían agarrar esa liana y colgarse de ese enorme beneficio monetario. ¿Cuál poderoso político o gobernante está encarcelado, o cuál banquero, constructor, operador de la Bolsa?
Los EE. UU., desean el control del tráfico de drogas; desean decidir quiénes serán los traficantes y dónde se cultivará la droga para tener el control del dinero y que permanezca hasta donde sea posible en suelo gringo. Allá no hay detenidos, ni lucha contra el tráfico de drogas. Ahí se consume y se paga mucho dinero. “Ahí está el detalle”.
En México, gobernantes y privados, desean obtener ganancia del negocio, esto es muy claro. Es pan y circo de altura política y económica. Es retomar un gran negocio que se perdió. El control del tráfico de drogas. El negocio no se toca.







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