“Colecciona momentos, no cosas”.
Domingo soleado muy apropiado para salir a caminar al malecón de la ciudad. Este paseo inicia en una zona comercial atiborrada de tiendas, ahí se exhiben ropa, zapatos, sombreros, souvenir algunos sencillos como llaveros, letreros de vivos colores, otros más sofisticados. Hay varias tiendas con piezas de arte huichol realmente hermosas muy valoradas por los visitantes. Hay cafecitos al aire libre, hoteles, restaurantes y mucho tráfico.
De pronto un olor a dulce llama la atención, se trata de una tienda de golosinas de la región y se encuentran haciendo en plena calle nueces y cacahuates garapiñados imposible no probarlos. ¡Estaban deliciosos!
Al llegar a la primera calle peatonal se encuentra un restaurante de comida cubana y por las tardes tienen música en “vivo”. La mayoría de los paseantes pasa bailando o tarareando la canción en turno. Se escucha “el manisero”. Son muy famoso desde los años 30.
Un extranjero disfruta el concierto desde una banca situada exactamente frente a los músicos, cerveza en mano con la otra se mueve con el ritmo tan pegajoso de este son latino. ¡Se le ve feliz!
Otro visitante por el contrario se encontró con un lugar apartado frente al mar, disfruta el vaivén de las olas, la brisa marina se encuentra ensimismado sin hacer caso del gentío que se mueve alrededor de él.
Hay un pequeño auditorio frente a la plaza principal también con vista al mar que poco a poco se va llenando de personas, familias enteras que en un rato más disfrutarán de los chistes y bailes de los artistas participantes.
Se escuchan las campanas de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe llamando a la misa de 18:00 horas. ¡Bellísimas! Dicen que las campanadas son como un “Ommm” a Dios de parte de sus hijos.
Se vislumbra una “estatua viviente” personas que se mimetizan con un personaje para ganarse unos pesos de los visitantes que se acercan a tomarse fotos con ellos. En este caso se trata de un jugador de ajedrez.
En la playa hay también artistas que crean figuras de arena su duración es poca sin embargo su trabajo es muy bello. Destaca por ejemplo una imagen de una Virgen con el título de: Madre de la Esperanza.
Arribo al Museo Histórico Naval de Puerto Vallarta. Este se encuentra ubicado en el corazón del malecón. Muestra la historia de México en relación con el mar a partir de la conquista hasta la época moderna.
Se exhiben pinturas, maquetas, fotografías, documentos, cartografías, modelos a escala e instrumentos de navegación.
Los temas abarcan expediciones y descubrimientos del Mar del Sur, expediciones hacia las Islas Filipinas, el tornaviaje de la Nao de China. También hay una breve reseña sobre el inicio del asentamiento humano que más tarde sería Puerto Vallarta.
Después de este recorrido interesante el siguiente lugar obligado a visitar es un puesto de nieves de garrafa. Hay de muchos sabores desde los tradicionales como chocolate, fresa, vainilla, coco y guayaba otros como maracuyá, frutos rojos, gansito, pay de limón. Hay que probarlas todas…No hay pierde.
Y después de hacer este recorrido (diez mil pasos, dice el marcador del teléfono) es hora de regresar a casa. Eso sí, con el espíritu relajado.
“En cada paseo sea por la naturaleza o esta aderezada por la mano del hombre, uno recibe más de lo que busca”.
PAZ Y BIEN.







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