Washington, Estados Unidos (18 de febrero de 2026).- El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles la derogación de la normativa que regulaba el cálculo de eficiencia para vehículos eléctricos. El Departamento de Energía (DOE) confirmó la eliminación inmediata del “factor de contenido de combustible”, una disposición técnica utilizada para determinar el cumplimiento de los estándares federales de economía de combustible por parte de las empresas automotrices.
La resolución del DOE se produce tras una sentencia de un tribunal de apelaciones emitida en septiembre. Según el organismo, se determinó que dicho factor era “ilegal”, por lo que procederá a ser excluido de los cálculos oficiales de forma inmediata.
Modificaciones en los estándares de cumplimiento
La normativa anterior permitía a los fabricantes de automóviles asignar valores de economía de combustible a los vehículos eléctricos que, según informes técnicos, resultaban aproximadamente siete veces superiores a los basados estrictamente en el contenido de energía eléctrica equivalente a la gasolina. Estos valores se empleaban para promediar la eficiencia de toda la flota de una marca bajo las normas de Economía de Combustible Promedio Corporativa (CAFE).
La administración de Joe Biden había propuesto inicialmente una reducción gradual de este factor del 70% a partir de 2027, con una eliminación total prevista para 2030 tras consultas con el sector industrial. No obstante, la administración actual ha optado por la supresión directa de la medida.
Nuevas proyecciones de consumo para 2031
En el marco de esta reestructuración regulatoria, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) presentó una propuesta para modificar los estándares de ahorro de combustible en los modelos correspondientes a los años 2022-2031.
Los nuevos objetivos plantean un promedio de eficiencia de 34,5 millas por galón para el año 2031. Esta cifra representa un ajuste a la baja respecto a las 50,4 millas por galón (equivalentes a 21,4 km por litro) que se habían establecido en la normativa finalizada en 2024. Estas medidas buscan facilitar la producción y venta de vehículos con motores de combustión interna en el mercado estadounidense.







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