Washington, Estados Unidos (18 de febrero de 2026).- La utilización de un sistema láser de alta energía diseñado para neutralizar drones ha desatado una confrontación política en el Capitolio. Los líderes de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes han solicitado formalmente a la Administración Trump que aclare los eventos ocurridos en la frontera con México, donde el despliegue de esta tecnología militar habría forzado la interrupción de las operaciones aéreas civiles en El Paso, Texas.
Opacidad en el despliegue de tecnología militar
La controversia surge tras revelarse que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) habría operado un arma láser propiedad del Departamento de Defensa sin la debida supervisión de la Administración Federal de Aviación (FAA). Esta falta de enlace institucional derivó en la clausura preventiva del espacio aéreo la noche del martes 10 de febrero, un día después de que se registrara el uso del dispositivo.
Los legisladores al frente de los Comités de Transporte, Seguridad Interna y Servicios Armados manifestaron su inquietud a través de una misiva, señalando los riesgos que implica operar sistemas complejos de defensa en entornos de aviación comercial.
“Estamos profundamente preocupados por el supuesto despliegue por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EU de un sistema de alta energía anti-drones propiedad del Departamento de Defensa en la cercanía de El Paso, Texas, que provocó el cierre temporal del espacio aéreo local”.
Incertidumbre sobre el origen del incidente
A pesar de la gravedad del cierre operativo, las causas exactas que motivaron la activación del láser siguen siendo difusas. Versiones internas sugieren desde la presencia de aeronaves no tripuladas vinculadas a organizaciones criminales hasta incidentes menores con objetos recreativos. Al respecto, los congresistas señalaron:
“Existen informes contradictorios sobre la causa de este cierre abrupto del espacio aéreo, que van desde una supuesta ‘incursión de un dron de un cártel’ hasta el derribo de un globo de fiesta”.
El conflicto entre agencias y la amenaza de drones
Informes previos indican que la FAA ya había comunicado al Pentágono sus reservas sobre el uso de láseres de alta potencia debido a su posible impacto en la seguridad de los vuelos civiles. No obstante, la autorización habría sido concedida directamente a los agentes fronterizos.
El contexto de seguridad en la zona es complejo: cifras del Departamento de Seguridad Interna estiman que grupos del narcotráfico operan cerca de 150 vuelos diarios de drones para labores de vigilancia y trasiego de narcóticos. Aunque la necesidad de contramedidas es reconocida, la principal crítica de los legisladores radica en la vulneración de los protocolos de seguridad aérea nacional.
“Más preocupante es que entendemos que el Departamento de Seguridad Interna y el Departamento de Defensa desplegaron esta compleja tecnología anti-drones sin coordinación necesaria con la FAA”.







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