La rapera Nicki Minaj se posicionó nuevamente en el centro de la conversación global tras una serie de publicaciones en redes sociales coincidiendo con el Día de los Presidentes en Estados Unidos. La artista difundió imágenes donde aparece junto al presidente Donald Trump en un vehículo, ambos vestidos de color rosa y rodeados de dinero, lo que desató un debate inmediato sobre la autenticidad del contenido.
Aunque usuarios señalaron que las fotografías presentan rasgos característicos de inteligencia artificial, el trasfondo de la publicación refuerza el vínculo político que la intérprete ha manifestado públicamente en semanas recientes.
“La fan número uno”: El respaldo en Washington
La conexión entre Minaj y Trump se formalizó el pasado 28 de enero de 2026, durante el evento Trump Accounts Summit celebrado en Washington, D.C. En dicha aparición, la cantante subió al escenario y declaró abiertamente ser “probablemente la fan número uno del presidente”, asegurando que las críticas externas solo refuerzan su postura.
Durante el encuentro, se observó a la artista sosteniendo la mano de Trump, quien correspondió con elogios públicos. Minaj subrayó que el “hate” recibido por ambos no modificará su apoyo, una declaración que ha polarizado a su base de seguidores, conocidos mundialmente como “Barbz”.
Reacción de los fans y críticas en la industria
El giro político de la rapera de Trinidad y Tobago ha generado confusión y rechazo en sectores de su audiencia. Históricamente, gran parte de sus seguidores vinculan su música con movimientos de justicia social y derechos civiles, temas que consideran contradictorios con las políticas del mandatario.
El impacto de esta alianza ha permeado incluso en la cultura pop de este año:
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Premios Grammy 2026: El comediante Trevor Noah utilizó su monólogo de apertura para satirizar la relación entre la cantante y el político.
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Redes Sociales: La comunidad fan se debate entre la lealtad a la artista y la crítica a su nueva dirección pública.
Este cambio de postura es percibido por analistas de entretenimiento como un giro significativo en la marca personal de Minaj, quien anteriormente mantenía una posición política menos explícita o alineada con otros valores.







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