Bastaron apenas nueve días para que la inteligencia artificial Grok generará tres millones de imágenes sexualizadas, según el centro para contrarrestar el odio digital. De ellas, más de 1.8 millones pertenecen a mujeres y menores de edad (bis).
El mecanismo tan sencillo como perverso era: mediante imágenes reales obtenidas de la misma red digital, se le pedía a Grok que les quitara la ropa, las pusiera en posiciones sexuales o les agregara bikinis transparentes.
La muestra analizada, por la organización previamente mencionada, determinó que 23, 338 imágenes fueron de menores de edad (bis).
La respuesta de X fue restringir la función para usuarios Premium y bloquear desnudos de personas reales, sin embargo, las imágenes siguen siendo accesibles mediante la dirección URL, por lo que el daño no solo ya está hecho, sino que se mantiene.
Algunos países- España, Holanda, Grecia, Australia y Dinamarca- han prohibido o están en proceso de restringir el uso de redes sociales a menores de 16 años.
El mensaje es claro: las redes sociales no se pueden convertir en “territorios” donde no se respeten las leyes, se violenten a los menores de edad y se genere un ambiente de odio, discriminación y racismo que dificulta la formación de espacios digitales seguro, inclusivos y diversos.
Lo sucedido en X fue, en la práctica, una isla sexual digital donde la sexualización y el abuso sexual digital de menores no solo era permitido sino fomentada por su dueño Elon Musk que subió una imagen de sí mismo en bikini amarillo dando a entender que se le podía quitar la ropa a las imágenes difundidas en su red social.
A partir de ese momento empezó una industrialización de la violencia sexual digital: generando una imagen sexualizada cada 41 segundos.
Igual de grave y perverso fue el respaldo coordinado de la ultraderecha global, por parte de sus figuras más emblemáticas, defendiendo la plataforma X validando este tipo de conductas apelando al uso libre de la plataforma, es decir individualizando el problema, como si los propios usuarios fueran responsables del diseño de la herramienta.
Pero ¿Qué clase de libertad es aquella que te permite desnudar personas sin su consentimiento?
En realidad, siempre que, desde la ultraderecha se habla de libertad, se refieren a su libertad sin importarles la de los demás.
Mientras países como Francia citaron a Musk y allanaron la oficina de X en Paris (Bis), en México solamente se le pide a esta plataforma que frene este tipo de contenido (bis).
Ante prácticas de tal magnitud, se requieren acciones precisa y contundente, adjetivos que parecen ser desconocidos por la 4T.
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