Que sirvan las otras copitas de mezcal/
que al fin nada ganamos con ponernos a llorar.
Canción de Juanita Escoto
La historia del mezcal tamaulipeco se remonta a los períodos prehispánico y colonial. Sin embargo, al crearse el Estado de Las Tamaulipas se inició un proceso de legislación sobre esta bebida alcohólica. En 1842 con el fin de recaudar impuestos para expandir el servicio educativo a través de la creación, conservación y fomento de escuelas de primeras letras, el gobernador Vital Fernández expidió un decreto que señala “…la botija de vino mezcal reputada por doce cuartillas, se pagará medio real y una cuartilla de cada maguey que se raspe hasta que no de fruto, para pulque y agua miel de venta.”
Para entonces la comercialización del mezcal en varias regiones de la entidad, se convirtió en una de las prioridades económicas. Por aquellos años el escritor, funcionario, cronista y viajero Manuel Payno habla de su presencia en la frontera “En Camargo…se sorprendió con el agradable sabor del pan de huevo estilo oaxaqueño, mezcal, sandías y melones.
Según el periódico La Defensa Católica, para 1888 parte de la producción industrial de mezcal en Tamaulipas se concentraba en la elaboración de vino mezcal, aguardiente de azúcar, curtiduría de pieles, fabricación de arados, vaquetas, cal, cera, jarcias, cabestros, espuelas, fustes, frenos, gamuzas, ladrillos, adobes, jabón, frazadas, jorongos, mantas, ixtle, quesos, sombreros de lana, sillas de montar y calzado.
“Para todo mal mezcal y para todo bien también”, es un dicho que se aplica a los mexicanos porque si se trata de tomarse una copa de mezcal, no existe pretexto que lo impida. Desde mediados del siglo pasado, los tamaulipecos de la vieja guardia se convirtieron en expertos conocedores en degustación de mezcales que se producían en las regiones mineras de San Carlos, San Nicolás y pueblos del Cuarto Distrito relativamente cercanos a la capital tamaulipeca. Gran parte del mezcal de San Carlos se comercializaba en Linares a 48 centavos el litro, mientras un cabrito valía $2.50.
Al menos desde finales del siglo XIX las regiones centro, norte y cuarto distrito producían alrededor de 1,128 hectolitros de mezcal. En ese contexto, el contrabando se convirtió en uno de los artículos para el tráfico del contrabando en la frontera hacia Estados Unidos. En 1898 un personaje de nombre Jorge Valle, trató de cruzar el Río Bravo transportando ilegalmente varias barricas de mezcal. La mala suerte, según el periódico La Voz de México motivó que fuera detenido y balaceado de muerte por las autoridades norteamericanas, al cruzar Nuevo Laredo.
A principios del siglo XX existían en la entidad “Multitud de rancherías de vino mezcal pueblan toda la Sierra, sostenidas con el líquido de la planta de agave o maguey que constituye una de las fuentes de riqueza.” Para 1907 una de las primeras empresas productoras de mezcal en Tamaulipas era propiedad de Francisco Cárdenas, establecida en San Carlos, Tamaulipas. Ese año fue exhibido “elegantemente embotellado” en un pabellón durante una feria en la capital del país. Para entonces, esta bebida de maguey silvestre fue reconocida durante la Exposición Internacional celebrada en París en 1889.
El Mezcal y sus marcas
Como se ha mencionado, una de las primeras presentaciones del mezcal artesanal tamaulipeco para su venta era en botijas o cueros de cabras. Después surgieron los botellones de vidrio, barricas, recipientes de barro y otros objetos. Con el tiempo su industrialización derivó en la denominación de origen, principalmente Mezcal de San Carlos – sin considerar que San Nicolas y Burgos también lo producían-.
La variedad de magueyes silvestres es fundamental para lograr una mejor fermentación y sabor del producto. Algunos de ellos son Montana y Americano. Bajo estas circunstancias se crearon las primeras etiquetas comerciales con sus características de denominación y diseño.
A principios del siglo XX pasó por Monterrey Florencio Zamudio con destino a San Carlos, Tamaulipas donde tenía pensado instalar una “gran fábrica de mezcal.”

Modesto Terán era otro de los productores y en la calle de Doctor Coss de Monterrey, se vendía el Mezcal San Carlos -Tamaulipas- “Botella Irrellenable Distribuida por José G. Garza”.
Respecto a Ciudad Victoria donde el consumo de esta bebida era de los preferidos entre los hombres dedicados a diversas actividades, se embotellaba el Mezcal Tres Pierdas de Carlos Quintanilla.
Otra importante marca de mediados del siglo XX, era distribuido por Manuel Quintero.
Durante la década de los sesenta, el ganadero José de la Garza Treviño elaboró mezcal artesanal en el Rancho Palos Blancos de Burgos.
Posteriormente surgieron otros sellos que lograron importantes reconocimientos, por ejemplo, El Tinieblo, Jaguares, Sierra Chiquita, Derrumbes, Tamaulipas, Incondicional de San Nicolás, este último ganador de un galardón de plata durante el VIII Concurso Nacional de Marcas de Mezcal y Destilados Mexicanos 2019, organizado por la Academia del Mezcal y del Maguey.
Respecto al Burgueño es elaborado por la familia Aguirre Valdez de la comunidad Maclovio Herrera, municipio de Burgos, Tamaulipas; fue puesto en el mercado en 1990 y su proceso de destilación se realiza en molinos rústicos, pilas de fermentación y alambiques.
3er. Festival del Cabrito y El Mezcal
Recientemente durante el III Festival del Cabrito celebrado en Tula, Tamaulipas alternativamente se realizó una exposición de productos elaborados en el altiplano tamaulipeco y los municipios de Ocampo y Gómez Farías.
Además de dulcería tradicional, cueras, productos lácteos, semillas y artesanías llamó la atención la presencia de nuevas marcas de mezcales de la región, con las cuales se reactiva la tradición mezcalera del ex Cuarto Distrito que comprende Tula, Jaumave, Palmillas, Bustamante y Miquihuana.

Algunas de los sellos que se exhibieron, representan la nueva avanzada de la presencia histórica de los mezcales artesanales tamaulipecos:
D’Marcel de San Nicolás
Miquihuanensys de Miquihuana elaborado con maguey Montana por el maestro mezcalero Javier Reyna Jaramillo.
Marabunta es un mezcal joven de maguey Montana, con registro en Tula, Tamaulipas.
Huajuco de Jesús Guzmán.

Las 3 Elenas del Rancho El Palmar de San Nicolás de la familia Castellanos, se caracteriza por ser un mezcal con varios años en el mercado a base de agaves o magueyes variedad Americana y Funkiana. Una de sus presencationes alcanza 52 % de alcohol.
Los 3 Lozoya de San Carlos, Tamaulipas es propiedad de Emilio Lozoya Coronado y en el mismo municipio se produce Mezcal El Sacramento.
Venta de Mezcal en Ciudad Victoria
El mezcal tamaulipeco, afirma el profesor Adalberto Argüelles “Es visto como el mejor tequila en el estado de Jalisco… pues aunque la calidad del mezcal tamaulipeco sea igual al del tequila, le falta y el embotellamiento delicado de aquel, a fin de hacerse de la industria mezcalera un negocio mucho más productivo que los mismos cosecheros, y que pondría a Tamaulipas en verdadero paralelo con el estado de Jalisco.”
Además de las cantinas, bares, casas de asignación, residencias particulares y lugares clandestinos, entre los comercios victorenses donde vendían el mezcal auténtico de San Carlos destacan: Manuel Quintero (1921) “Embotelladores del Afamado Mezcal Legítimo San Carlos. Marca Industrial Registrada 1684. Morelos entre 10 y 11 y El Precio Fijo. Almacén de Abarrotes y Licores Antonio Castro (1920). La Única Casa que Vende el Legítimo Mezcal San Carlos. Juárez 9.”
(Periódico La Voz de México/México, D.F. julio 1 de 1891, p. 3; La Gaceta Comercial/México, D.F, julio 10 de 1900/p. 2.; Diario del Gobierno de la República Mexicana/12 de junio de 1842/p.1.)







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