La Encuesta reciente del país sobre Seguridad Pública Urbana, ENSU, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, es el resultado de la expectativa que las y los ciudadanos tienen sobre este tema, por cierto, uno de los más sentidos y que las personas quisieran que ya no existiera, sin embargo, eso no sucede, porque el 63.8 por ciento de quienes participaron en el ejercicio metodológico dijeron que la ciudad en la que viven es insegura.
Desde luego, el dato no dice nada si se deja solo, pero, comparado con el del año anterior, es decir, del 2024, tiene significancia estadística por hay un crecimiento de la percepción de inseguridad de 2.1 puntos porcentuales, en un escenario en el que, con todas las estrategias en marcha que tienen los Gobiernos Federal y de las entidades del país, debiera de ser a la inversa, que bajara ese porcentaje para ubicarse en 59.6, cosa que no sucede.
También debe decirse que son las mujeres participantes en la encuesta, las que, en mayor porcentaje, un 69.4 consideran que vivir en sus ciudades es inseguro, en tanto que, el porcentaje de varones es el 57.1 por ciento, que equivale al 12.3, cifra demasiado alta de un género a otro.
La ENSU, versión 2025 y publicada hace unos días por el INEGI, precisa 14 cambios que de acuerdo a las estadísticas son significativas, ya que, de septiembre a diciembre del año pasado, siete de las 91 ciudades en las que se levanta la información tuvieron reducciones en la percepción de inseguridad, pero, una cantidad igual opinó que se ha incrementado.
Las ciudades más inseguras fueron Uruapan en Michoacán con el 88.7 por ciento, Culiacán en Sinaloa con el 88.1, Ciudad Obregón en Sonora y Ecatepec con el 88 e Irapuato con el 87.3 por ciento.
Del otro lado de la balanza, las más seguras, son San Pedro Garza García en Nuevo León, apenas el 8.7 por ciento, Benito Juárez en la Ciudad de México con el 14.8, Piedras Negras en Coahuila con el 17.3, por increíble que parezca, Los Mochis en Sinaloa con el 25.6 y San Nicolás de Los Garza, también en el vecino estado del norte con el 27.5 por ciento.
Ente los menos y las más inseguras no aparecen ciudades de Tamaulipas, Reynosa está entre los peores con el 81.7 y con un crecimiento de tres décimas respecto a la encuesta de septiembre del año pasado, después, pero, con una distancia enorme de 24 puntos porcentuales está Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas, cuya percepción de inseguridad es de 57.7.
Nuevo Laredo, que en septiembre pasado estaba en 38.4 por ciento de percepción de inseguridad, brincó al 42.5, es decir, creció el 4.1 por ciento, aunque, con todo y eso, por poco creíble que parezca es más segura que Ciudad Victoria, en tanto que, Tampico, es donde la percepción de inseguridad es más baja, el 34.8 por ciento, aunque también, creció de septiembre a diciembre en 12 puntos, cifra demasiado alta para un trimestre.
Respecto a los espacios de las ciudades en los cuales la población se ha sentido más insegura, es en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, el dato es de 72.3 por ciento, mientras que, en la calle, el porcentaje se ubica en los 64.9 puntos, en el transporte público esa misma cantidad, en las carreteras el 58.9 sitios estos en los cuales subió la percepción de inseguridad.
Los Bancos, son sitios calificados por arriba del 50 por ciento, con un 54.8, en tanto que, los mercados están por debajo del 50 por ciento, los parques o centros recreativos con el 47.1, en el automóvil el 34.1, en el centro comercial, el 33,1, en el trabajo el 28, en la casa el 17.2 y en la escuela el 14.5, solo recordar que, en todos los casos, las opiniones son de personas mayores de 18 años.
En todos estos sitios de las ciudades, la percepción de las mujeres sobre la inseguridad es mayor que la de los varones, por lo regular entre 10 y 20 puntos porcentuales, por ejemplo, en los cajeros ellas dijeron sentirse inseguras en un 78.3 por ciento y ellos en 65.5.
Los números son fríos y provienen de datos, reales, pero, una comparación en la distancia, es decir los del 2025 con los de fines de 2022, enseñarían una enorme diferencia, porque en aquellos tiempos, de fines de sexenio panista, las cosas eran más complicadas y el mejor remedio para que cambiaran, fue la determinación del Gobernador, Doctor Américo Villarreal Anaya de mantener actuantes las Mesas para la Construcción de la Paz, ya que, en ellas se toman decisiones estratégicas para enfrentar los desafíos de quienes andan al margen de la Ley.
El titular del Poder Ejecutivo, tiene la certeza de que, la coordinación efectiva entre todas las corporaciones estatales y federales, la intervención de los representantes de la sociedad civil, alcaldesas y alcaldes, permite avanzar en la construcción de la paz y con ello mejorar los indicadores.







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