Florida (Estados Unidos (4 de febrero de 2026) – En una resolución que marca el fin del proceso judicial por el atentado fallido contra el expresidente Donald Trump, la justicia federal de los Estados Unidos ha dictaminado que Ryan Routh permanecerá en prisión de forma permanente. Durante la audiencia celebrada este miércoles, se confirmó que el acusado no tendrá posibilidad de libertad condicional.
Una sentencia sin concesiones
La jueza federal de distrito, Aileen Cannon, fue la encargada de formalizar la sentencia en el tribunal de Fort Pierce. Esta decisión responde directamente a la gravedad de los hechos ocurridos en un campo de golf de Florida durante el año 2024. Además de la pena principal, Routh deberá cumplir de manera consecutiva una condena adicional de siete años vinculada a cargos por posesión de armas de fuego.
El proceso, que inicialmente estaba previsto para concluir en diciembre, sufrió retrasos debido a cambios en la estrategia legal del acusado. Aunque Routh ejerció su propia defensa durante la mayor parte del juicio, finalmente optó por el asesoramiento de un abogado de oficio para la etapa final de la sentencia.
Posturas de la fiscalía y la defensa
La determinación de la cadena perpetua se alineó con la petición de los fiscales federales, quienes enfatizaron la peligrosidad del individuo y su nula voluntad de enmendar su conducta. Según los argumentos presentados ante la jueza Cannon, el condenado no mostró signos de remordimiento ni ofreció disculpas por el intento de magnicidio.
Por el contrario, la defensa legal de Routh —quien actualmente cuenta con 60 años de edad— intentó sin éxito mitigar la pena a una condena de 27 años de prisión, apelando a la edad avanzada del reo.
Antecedentes en la sala de justicia
El ambiente en el tribunal de Fort Pierce ha sido complejo desde que el jurado declaró a Routh culpable de todos los cargos imputados. Cabe recordar que, tras el veredicto del pasado mes de septiembre, se registraron incidentes violentos dentro de la corte cuando el acusado intentó autolesionarse con un objeto punzante, lo que obligó a extremar las medidas de seguridad hasta el día de hoy.







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