Ciudad del Vaticano (4 de febrero de 2026).- En una intervención de alto calado diplomático, el Papa León XIV manifestó este miércoles su profunda preocupación por el escenario geopolítico actual. El Pontífice advirtió sobre el peligro de retomar una competencia bélica sin precedentes, justo cuando el cronómetro agota las últimas horas del principal mecanismo de control nuclear entre las dos potencias más grandes del planeta.
Un llamado a la ética frente al vencimiento del START
La vigencia del Tratado Nuevo START, el acuerdo que desde 2010 impone límites estrictos al despliegue de cabezas nucleares y vectores de lanzamiento, finaliza este jueves. Sin una prórroga confirmada, el marco legal que contenía el potencial ofensivo de Estados Unidos y Rusia dejará de existir, eliminando también los protocolos de supervisión mutua.
Frente a esta incertidumbre, el líder de la Iglesia Católica subrayó la necesidad de mantener mecanismos de verificación y control vigentes:
“Hago un llamado urgente a no dejar caer este instrumento sin intentar garantizarle un seguimiento concreto y eficaz. Es más urgente que nunca reemplazar la lógica del miedo y la desconfianza por una ética compartida. Hagan todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentística, que amenazaría aún más la paz entre las naciones”.
La parálisis diplomática entre Moscú y Washington
El contexto del desarme se ha vuelto crítico tras años de tensiones. El acuerdo original establecía un techo de 1,550 ojivas estratégicas y un máximo de 800 lanzadores y bombarderos por país. No obstante, en febrero de 2023, Rusia optó por suspender su participación operativa en el pacto, aunque mantuvo la promesa de no exceder los límites numéricos pactados hace más de una década.
Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov calificó el momento actual como una coyuntura “peligrosa”. A pesar de que el gobierno ruso ha puesto sobre la mesa una extensión de 12 meses, la administración estadounidense no ha formalizado una respuesta definitiva.
El futuro de la seguridad internacional
Aunque el presidente Donald Trump había calificado la extensión del acuerdo como una “buena idea” durante el pasado mes de septiembre, la falta de avances técnicos y diplomáticos a pocas horas del vencimiento sugiere un vacío legal inminente.
De no concretarse una firma de último minuto, la comunidad internacional perderá el único documento que permitía la inspección recíproca de arsenales, dejando la estabilidad global a merced de la voluntad política y fuera del alcance de la supervisión jurídica internacional.







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