Muy buen día estimados lectores. Hoy empezamos el segundo mes del 2026. Se trata de febrero que en su calendario nos trae conmemoraciones muy valiosas en todos los campos.
Podrían escribirse textos muy largos y emotivos sobre cada una de esas conmemoraciones, pero no es la intención de este breve escrito.
Por ello las enumero de una manera muy sintética, pero no por ello menos representativa de sus significados e impacto en nuestras actividades diarias y en la vida entera.
Voy al grano:
Religión y tradición: Día de la Candelaria (2 de febrero) equivalente al recuerdo del niño Dios para los católicos y el fin de la etapa de la Navidad. Ello implica una convivencia armónica de familia y amigos en torno a un platillo muy mexicano, los tamales.
Y obviamente, como se trata de un manjar elaborado a base de maíz uno de los granos y cultivos ancestrales de nuestros antepasados prehispánicos, está lleno de historia, cultura y tradición.
Lo que me lleva a que más que un acto de saborear un platillo delicioso en torno a una mesa familiar, recordemos su significado religioso, histórico y culinario, en cuyo centro está el ser humano, su entorno esencial de la familia y su espiritualidad.
Y justo sería que reconociéramos el trabajo y esfuerzo de quienes siembran y cosechan el maíz, así como a quienes preparan los sabrosos tamales, pues son herencia milenaria.
Legalidad: El 5 de febrero conmemoramos el 109 aniversario de la Constitución de 1917, que, con muchísimas reformas y adiciones en más de un siglo, es la norma suprema que nos rige nuestras vidas y obliga a su respeto.
La Constitución General de la República y las leyes que de ella emanan son fundamentales para el desarrollo de nuestra sociedad. Obvio que implicaría el respeto cabal a las misas para hacerlo realidad.
Si todo ciudadano conociera un poco más de la Carta Magna y sus principales leyes complementarias habría un mejor comportamiento ciudadano.
Y si aquellos que la conocen al derecho y al revés y los que juran cumplir y hacerla cumplir la respetaran a cabalidad, igual tendríamos un mejor país.
Es tarea de todos, conocer mejor las leyes que nos rigen. La omisión no exime de las faltas cometidas al vulnerarlas.
Y lo valioso, es que consigna derechos, no solo obligaciones.
Emociones: El 14 de febrero es el Día del Amor y Amistad, elementos que parte esencial de la vida en todas sus etapas. Aunque tiene un origen mercadotecnia y comercial, se trata de valores fundamentales en la vida de todos los seres humanos.
Y es que el amor y la amistad mueven a gran parte del mundo y por lo general lo llevan por el buen camino.
De ahí que debamos cultivarlos y practicarlos con mayor integridad en esta nueva etapa globalizadora y de la conectividad a través de todas las plataformas que navegan por la internet, en aras de la paz y armonía mundiales.
Nacionalismo: El 24 de febrero es el Día de la Bandera de México. El lábaro que nos reafirma como hermanos y da identidad y patria.
Un estandarte que nos unifica por encima de diferencias religiosas, partidistas, políticas y económicas.
Y que hoy más que nunca deberíamos enarbolar, para que el recrudecimiento de la división derivada de apasionamientos políticos o religiosos, pueda ser un puente para edificar una nación más sólida ante los mayores embates de intereses externos que amenazan a la nación y a la soberanía.
Un febrero que, si lo visualizamos con profundidad, nos puede darnos lecciones y guía para reafirmar caminos más seguros y armónicos.
El mes más corto del año, pero lleno de signos que fortalecen el espíritu, la mente, el corazón y el alma.
Disfrutemos febrero y toda su esencia.
Dios contigo y familia, estimado lector.
Un fuerte abrazo.







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