Washington, Estados Unidos (28 de enero de 2026).– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este miércoles ante el Senado estadounidense que la Administración del presidente Donald Trump ha iniciado un diálogo con las nuevas autoridades de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y se trabaja hacia un restablecimiento más estrecho de las relaciones bilaterales, al tiempo que descartó planes de nuevas acciones militares inmediatas.
Rubio, en su primera comparecencia pública ante el Comité de Relaciones Exteriores desde el operativo militar que llevó a la detención de Maduro a inicios de enero, calificó las comunicaciones con la presidenta interina Delcy Rodríguez como “productivas y respetuosas” y destacó el potencial para avanzar en una presencia diplomática estadounidense en Caracas.
El alto funcionario afirmó que Estados Unidos no tiene planes de emprender acciones militares adicionales por el momento y que la cooperación con las autoridades temporales venezolanas es un paso hacia la estabilización política y económica del país. Rubio enfatizó que una intervención armada solo se consideraría si se presenta una amenaza directa, aunque no es lo esperado actualmente.
La estrategia estadounidense ante Venezuela incluye apoyar una transición democrática, fortalecer la industria petrolera con un enfoque en transparencia y beneficios para la población venezolana, y avanzar hacia un diálogo más amplio con actores políticos clave, incluida la oposición.
Los comentarios de Rubio se producen en un contexto de tensiones políticas en Washington, donde algunos legisladores han presionado por mayor control del Congreso sobre acciones ejecutivas en el exterior, mientras otros instan a avanzar en la normalización de relaciones con el gobierno interino venezolano.
La administración estadounidense también ha notificado al Congreso su intención de posiblemente abrir una misión diplomática en Venezuela tras años de ruptura en las relaciones formales entre ambos países.
Rubio describió la situación actual como una oportunidad histórica para modificar la relación entre Estados Unidos y Venezuela, con un enfoque en:
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Estabilización política sin intervención militar inmediata.
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Presencia diplomática reforzada en Caracas.
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Cooperación con autoridades temporales y sectores opositores.







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