Washington, Estados Unidos (27 de enero de 2026).- La megatormenta invernal que azota a Estados Unidos desde el fin de semana ha provocado al menos 35 muertes, entre ellas siete personas fallecidas en un accidente aéreo, además de dejar a más de 530 mil hogares sin suministro eléctrico, en medio de temperaturas extremas.
El saldo de víctimas aumentó tras confirmarse la muerte de tres hermanos que cayeron en un estanque congelado en Texas, de acuerdo con reportes de autoridades y medios locales. Las causas de los decesos están relacionadas con hipotermia, accidentes de tránsito, percances aéreos y hechos vinculados al uso de trineos, vehículos todoterreno y quitanieves.
La masa de aire ártico que se desplaza sobre gran parte del territorio estadounidense continuará intensificando el frío, especialmente en el norte del país, donde la sensación térmica podría descender hasta los -45 grados.
Datos del sitio especializado poweroutage.us indican que, hasta la mañana del martes, más de medio millón de usuarios seguían sin electricidad, principalmente en estados del sur. Misisipi reporta más de 140 mil hogares afectados, Tennessee supera los 175 mil, mientras que en Luisiana los cortes alcanzan a más de 100 mil clientes, debido a que el peso del hielo derribó líneas eléctricas.
La meteoróloga del Servicio Nacional de Meteorología (NWS), Allison Santorelli, explicó que la recuperación ha sido especialmente complicada por la amplia extensión territorial impactada por la tormenta. Señaló que los estados del norte, mejor equipados para el invierno, no pudieron compartir recursos con las regiones del sur, que cuentan con menor infraestructura.
“Muchos de esos lugares no tienen los medios ni los recursos para limpiar después de estos eventos”, advirtió, al expresar preocupación por las personas que permanecen sin electricidad.
El NWS considera este fenómeno como una de las peores tormentas invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, debido a la acumulación de hielo y sus posibles efectos devastadores.
Por su parte, Dave Radell, meteorólogo del NWS en Nueva York, explicó que la nieve registrada es “muy seca y esponjosa”, lo que permite que el viento la levante con facilidad, reduciendo la visibilidad y complicando la limpieza de carreteras, lo que incrementa el riesgo para la población.







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