Cooper Kupp se ha convertido en una pieza fundamental para los Seattle Seahawks en estos playoffs. El veterano receptor enfrentará a su antiguo equipo, Los Angeles Rams, en el crucial Juego de Campeonato de la Conferencia Nacional este domingo.
Aunque es conocido por sus manos seguras, su impacto actual va más allá de atrapar pases. Por lo tanto, su liderazgo y capacidad de bloqueo son vitales para el esquema ofensivo de Seattle.
La evolución de Cooper Kupp en Seattle
A sus 32 años, el jugador vive su novena temporada en la NFL con un rol distinto. En un día inusualmente cálido en la “Ciudad Esmeralda”, se mostró relajado ante la prensa. Esa calma es, precisamente, lo que transmite al vestidor.
Cam Akers, corredor del equipo y excompañero suyo en Los Angeles, destacó esta cualidad.
“Es la misma persona todos los días y puedes contar con él. Es un líder verdadero sin tener que decir mucho”, declaró Akers.
Sin embargo, su llegada a Seattle implicó cambios. Tras sufrir lesiones en años recientes, el cuerpo técnico gestionó sus repeticiones de práctica.
En consecuencia, Cooper Kupp logró participar en 16 de 17 juegos. Si bien sus 593 yardas no son su récord personal, su disponibilidad física fue un éxito rotundo para el entrenador Mike Macdonald.
Inteligencia y sacrificio por el equipo
El coordinador ofensivo, Klint Kubiak, no escatimó elogios. Resaltó la inteligencia del receptor, digna del Salón de la Fama. Además, valoró su disposición para realizar el “trabajo sucio”.
“Recibe mucho crédito por la forma en que bloquea, y debería. Pero ha hecho algunas jugadas realmente grandes en el juego aéreo y vamos a seguir confiando en él”, explicó Kubiak.
Gracias a este esfuerzo colectivo, el ataque terrestre de los Seahawks terminó la temporada en el décimo lugar de la liga.
Una historia de reencuentro
Ahora, el destino pone a Cooper Kupp frente a los Rams, equipo con el que ganó la Triple Corona y el MVP del Super Bowl LVI. Es una narrativa increíble para la final de conferencia.
A pesar de la emoción, el receptor mantiene la humildad. Aunque admitió que le gustaría tener estadísticas de 1,500 yardas, prioriza el objetivo grupal.
“Al final del día, voy a salir y ejecutar lo que se me pida. Todos tenemos una historia. La mía es solo una de 53”, concluyó.
Seattle busca el pase al Super Bowl y, para lograrlo, deberá vencer al equipo que vio nacer a su actual estrella veterana.







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