“El arte de la comunicación es el lenguaje del liderazgo”
James Humes
La mayoría de nosotros creemos que sabemos comunicarnos muy bien con los demás y resulta que muchas veces entramos en conflictos innecesarios porque no es así.
¿Qué es lo que falla en esta comunicación?
La comunicación asertiva es la habilidad de expresar tus ideas, sentimientos y necesidades de forma clara, directa y respetuosa defendiendo tus derechos, sin agredir ni someterte a otros, buscando un equilibrio entre tus necesidades y la de los demás.
Les comparto que en mi familia vivimos una situación difícil por el robo de tarjeta bancaria de débito y clonación del número de identificación personal de la misma.
Esta situación me da pie para hacer la reflexión semanal con ustedes. ¿Como comunicarte con los empleados del banco por vía telefónica primero y presencial posteriormente en una sucursal?
¿Cómo describir paso a paso los detalles del robo en forma correcta?
La primera recomendación de los expertos en el tema es que el mensaje tiene que ser breve y conciso, directo. Relatar los sucesos en forma ordenada cronológicamente.
Segunda recomendación es mantener un lenguaje de respeto mutuo sin alterarse, menos agredir verbalmente. Por supuesto que no permitir que el que te escucha no valore lo que dices y que no te tomen en cuenta.
Algo muy importante en una comunicación asertiva es mantener el control emocional. Hay que respirar profundo varias veces para tenerlo, antes de hacer la llamada, en este caso al Banco.
Esta actitud es básica para poder expresarse con palabras claves y directas sobre el tema a abordar aunque reconozco que es difícil tenerla cuando vez que están realizando compras/retiros en tu nombre.
Reconozco también que en estos tiempos en que la comunicación personal no existe (en estos casos), es más difícil hacer llegar tu mensaje por un camino seguro y directo.
Después de esperar varios días llegó por correo electrónico la resolución del Banco: ¡Todo estaba en orden y autorizado correctamente por lo tanto no aplicaba la queja!
O sea, en esta comunicación el receptor no entendió ni escuchó el mensaje y por eso la denegó.
¿Qué siguió? Buscar otras instancias, seguir insistiendo en que hay pruebas del robo, un folio del reporte del mismo, además de otro más donde se solicita el no reconocimiento de las compras y retiros realizados por terceros.
¡Después de 18 días del suceso, por fin! alguien pidió que por escrito se enviara una carta relatando paso a paso lo sucedido y se dio la luz! Al día siguiente se abonó a la cuenta del afectado cada uno de los cargos indebidos (fueron 6).
Meditando sobre esta situación tan desagradable hay que destacar que hubo aprendizajes mismos que les comparto:
1.- Hacer las consultas y movimientos bancarios preferentemente en una sucursal.
2.- Tener mucho cuidado al marcar tu número de identificación personal, tapando con tu cuerpo al momento de marcarlo.
3.- Si hay fila frente al cajero, esperarse a que este solo.
En otras palabras: ¡¡¡¡¡¡¡Cuidarse mucho!!!!!!!
“Yo creía que la comunicación era la base de todo, pero al final es la comprensión porque puedes decir todo lo que quieras, pero si alguien no está dispuesto a entender, seguirá siendo un caos”.
PAZ Y BIEN







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