El conjunto blanco dio un golpe de autoridad este sábado. En un duelo de alta tensión, el Real Madrid vence al Villarreal por marcador de 0-2 en el Estadio de la Cerámica. El partido se definió por la contundencia merengue, pero también por una jugada controversial en los minutos finales. Por lo tanto, los tres puntos viajan a la capital en medio de un ambiente caldeado.
El encuentro inició con un ritmo frenético. Los locales buscaron imponer condiciones desde el primer minuto para complicar la salida del equipo de Carlo Ancelotti.
Sin embargo, el Madrid supo sufrir. Resistieron los primeros embates del “Submarino Amarillo” con orden defensivo. Posteriormente, tomaron el control del balón y apostaron por la velocidad para generar desequilibrio.
Claves del partido: Real Madrid vence al Villarreal
La primera mitad terminó sin goles, aunque hubo llegadas en ambas áreas. No obstante, la historia cambió radicalmente en el complemento. La presión alta y la calidad individual de los blancos marcaron la diferencia.
Gracias a esto, lograron adelantarse en el marcador. A partir de ahí, manejaron el ritmo del juego ante un rival que intentó reaccionar. Desafortunadamente para los locales, carecieron de claridad en el último tercio del campo.
El penal que desató la furia local
Cuando el partido parecía sentenciado, llegó el momento más discutido de la tarde. El árbitro señaló un penalti a favor del Real Madrid tras una falta dentro del área. Inmediatamente, esto generó reclamos airados por parte del conjunto local.
La decisión fue revisada brevemente por el VAR y finalmente ratificada. En consecuencia, la afición amarilla estalló en enojo. Desde los once pasos, el cobrador no perdonó. Convirtió el penal para sellar el 2-0 definitivo y apagar cualquier intento de reacción.
Consecuencias en la tabla
Con este resultado, el Real Madrid se mantiene firme en la pelea por los primeros puestos de LaLiga. Aseguraron tres puntos de oro en una visita siempre complicada.
Por otro lado, el Villarreal suma una derrota dolorosa en casa. El descalabro queda marcado por la controversia arbitral y su propia falta de contundencia en los momentos clave.







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