A menos de dos semanas del Super Bowl LX, que se jugará el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, crece la expectativa no solo por el partido, sino por el espectáculo musical del medio tiempo que encabezará el puertorriqueño Bad Bunny. El artista será el primer cantante latino y de habla hispana en liderar en solitario uno de los shows más vistos del año en televisión mundial.
Pero no es solo el anuncio de su participación lo que ha generado atención y conversación global, sino también rumores y reportes diversos sobre el atuendo que planea llevar durante su presentación y el significado cultural detrás de esa elección.
Según reportes de medios especializados y fuentes cercanas a la producción, Bad Bunny planea usar un vestido durante su presentación, una decisión que no sería meramente estética, sino cargada de intención simbólica.
El outfit, estaría pensado para honrar a íconos queer puertorriqueños y representar a generaciones de activistas, artistas drag y figuras de resistencia cultural, convirtiendo así su espectáculo en un acto artístico y político que trasciende lo musical.
Es importante mencionar que la posibilidad de que Bad Bunny aparezca en el escenario con esa vestimenta ha generado reacciones polarizadas alrededor del mundo. Sectores conservadores, especialmente dentro de ciertos grupos políticos en Estados Unidos, han expresado su desaprobación, promoviendo incluso llamados a boicotear el evento o criticando la decisión de la NFL de permitirlo.
Por otro lado, defensores de la comunidad LGBTQ+ y figuras públicas destacan este movimiento como un avance cultural y un gesto de inclusión en uno de los eventos televisivos más vistos del planeta. Utilizan la plataforma para subrayar que la moda y el performance pueden ser herramientas poderosas para visibilizar historias de diversidad y resistencia.
Más allá del atuendo, el público espera que la actuación de Bad Bunny sea una mezcla de energía latina, cultura caribeña, ritmo urbano y espectáculo visual, aprovechando su repertorio musical que ha demostrado ser uno de los más influyentes de la última década. El propio artista ha prometido que “el mundo bailará” durante su show, alimentando aún más el nervio y la expectativa de millones.
El Super Bowl LX, además de su impacto deportivo, sigue convirtiéndose en una plataforma donde la música, la cultura y las discusiones sociales convergen frente a una audiencia global, y esta edición no será la excepción.







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