El miedo, en un sistema es un ejemplo de inseguridad, en un país, como
México, donde las guerras se dan cada 100 años, crear un ambiente
conspirativo, puede ser una excelente ventana de humo, en un gobierno
desaseado y poco convincente.
Revelar nombre y firmas, de personajes de la vida pública de México,
empresarios y medios de comunicación, como partícipes de una gran
conspiración para derrocar al gobierno de la 4T, no es más que una treta
política y una caja china distractora de la verdadera problemática del
momento que vive el país.
Nombres como los de Carlos Loret, Leo Zukerman, Pablo Hiriart, Ciro Gómez
Leyva, Joaquín López-Doriga, Víctor Trujillo (Brozo), y muchos periodistas más
fueron señalados como miembros de este grupo conspirativo, para el
derrocamiento del actual gobierno, cosa que no deja de ser una verdadera
barrabasada.
En este complot, también se da a conocer medios de comunicación como
Proceso, el Financiero, Reforma, y muchos personajes importantes de
empresas y medios mexicanos, en una acusación, que no tiene sentido
alguno, más que el de distraer a la población de la verdadera problemática
nacional.
De mal tino y de mal gusto, resulto está tetra gubernamental, a tal grado que
la población pensante, no ha dejado de criticar tales afirmaciones del
gobierno federal, en lugar de eso, exigen resultados en las acciones de
gobierno, en generación de empleos, en lo económico y social, que eso si no
vemos por ningún lado.
Ser gobierno tiene sus ventajas, pero también acarrea críticas, y no se puede
acusar de conspiración, a pensar diferente, a ser crítico, a no estar de
acuerdo con sus ideas, pero de eso a ser revolucionario y conspirador, hay
una enorme diferencia; sobre todo en país, como el nuestro con libertad de
expresión y libre albedrío.
Pero los monstruos de palacio y los fantasmas empiezan aparecer, es más
acusar, a los críticos, que responder a sus preguntas, es más fácil acusar a los
medios conspiradores, que aceptar sus críticas, como una muestra de
contrapeso, es mejor acusar, que dar resultados, y en esa maraña está
envuelto nuestro país, sin que aún a casi 2 años de gobierno veamos
resultados tangibles.
Polarizar y dividir, confrontar y rechazar, acusar y mentir, parece ser la
política a seguir de la cuarta transformación, porque los resultados aún el
país, los sigue esperando,
Al tiempo.







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