La Liga MX como base de la Selección Mexicana es un músculo sin fuerza, un ente sin brillo, de nombres que están lejos de representar un aporte rumbo a la Copa del Mundo 2026. Fue necesario un error de Panamá (0-1) en el último minuto, para cortar la racha de seis juegos sin ganar, que se arrastró desde el verano pasado.
Primera victoria del año. Por la mínima, gracias a la insistencia de dominar los espacios, con cierto mérito de Jesús Gallardo al buscar la diagonal matona ante la salida del meta John Gunn pegado a su poste. Ya presionaba dentro del área Carlos Rodríguez; sin embargo, fue el defensa panameño Richard Peralta el que desvió la esférica a propia puerta.
¿Qué tanto sabe un autogol? Para los mexicanos en su gira de enero, a miel. Fueron agrios los resultados después de la conquista de la Copa Oro 2025. Y para los canaleros bajo el mando de Thomas Christiansen, la sensación fue seca, desagradable al tratarse de su fortín.
A pesar de no sufrir en las líneas bajas, la humilde victoria ante Panamá recalcó la débil contundencia y la dependencia que hay con los tricolores que militan en Europa.
La de anoche en el Estadio Rommel Fernández fue una Selección fría. No hubo atrevimiento. Ni arrebatos de furia para calentar el choque ante un rival que no tuvo la necesidad de jugar replegado.
También se estuvo lejos de aquellas épicas batallas contra Panamá, bajo la reserva de que esta presentación -al no tratarse de una Fecha FIFA- se disputó con un listado de futbolistas de la Liga MX y uno de la Major League Soccer (MLS), Obed Vargas; el mediocampista del Seattle Sounders junto con Marcel Ruíz destacaron por su control y recuperación de balones en la contención.
No gustó, referentes como Luis Romo y Roberto Alvarado tendrán pendiente una profunda autocrítica, mientras que el técnico Javier Aguirre sacará sus conclusiones para la prometida depuración, aunque el examen continúa este domingo, en la visita contra Bolivia.







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