Ciudad de México (19 de enero de 2026).- La tensión entre agricultores y autoridades vuelve a escalar en el Bajío y Zacatecas, donde productores de granos advierten que el ciclo agrícola está en riesgo debido al colapso en la venta de sus cosechas.
Al no lograr concretar acuerdos suficientes con el gobierno federal ni con las grandes compañías compradoras, los maiceros y frijoleros se dicen al límite y hablan incluso de regresar a las calles.
Pavel Guerrero, labriego jalisciense, comentó que campesinos de distintas regiones están uniendo fuerzas para levantar nuevas estructuras de representación y presionar por soluciones más efectivas en materia de comercialización, especialmente en Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Zacatecas, Aguascalientes, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala y estado de México.
Con frustración acumulada, Javier Becerra lamentó que el diálogo no ha generado acuerdos mínimos para recuperar sus inversiones:
“Ya hablamos con el gobierno, con los industriales; hemos buscado la forma de recuperar algo de lo que invertimos y no hay ninguna respuesta a este problema urgente”
El productor aseguró que, si la situación no cambia en breve, no descartan realizar nuevas movilizaciones y cierres carreteros, con tal de hacer visible la gravedad del problema.
Entre los agricultores del Bajío –ubicados principalmente en Jalisco, Michoacán y Guanajuato– se estima que siguen atoradas al menos un millón y medio de toneladas de maíz, debido a bodegas atiborradas y ausencia de compras por parte de la industria.
Sin alternativas, muchos optaron por dirigirse al sector pecuario, aunque tampoco encuentran gran apertura. Guerrero explicó cómo compiten contra importaciones baratas que desplazan su producto nacional:
“no entran a comprar tan fácilmente el maíz nacional, ya que pueden importar la cantidad que quieran a un precio bajo”
Quienes han logrado colocar su producción han tenido que aceptar precios más bajos de los habituales. El mercado de harina y tortilla paga 5 mil 200 pesos por tonelada, pero algunos han vendido incluso en 5 mil 50 pesos, detalló el productor.
La urgencia domina: “Lo que quieren los productores es vender el grano; están desesperados”, afirmó.
El apoyo oficial asciende a 950 pesos por tonelada vendida, aunque las reglas no mencionan operaciones con el sector pecuario. Los campesinos confían en que no les negarán ese estímulo.
En Zacatecas, el frijolero Fernando Galván puso sobre la mesa otro foco rojo: la retención de cosecha en almacenadoras y bodegas. Si no se aligera la salida de mercancía, denunció, la única salida será recurrir a intermediarios que pagan precios de miseria.
los coyotes “les compran el grano a ocho pesos el kilo y no a 27”
Galván detalló que en esa entidad se produjeron 400 mil toneladas de frijol, de las cuales el gobierno planea adquirir sólo 80 mil. El resto, advirtió, quedará a merced del juego especulativo:
“Lo demás va a quedar al acecho de los coyotes. Entonces, casi 80 por ciento de los productores está quedando fuera de vender su alimento”
A la espera de soluciones reales, los miles de pequeños y medianos agricultores mantienen el mismo mensaje: el campo no aguanta otro ciclo sin ingresos claros y podría estallar en protestas.







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