Ciudad de México (19 de enero de 2026)- El Vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, encarcelado desde septiembre por presuntamente dirigir una red dedicada al contrabando de combustibles en puertos del Golfo de México, emprendió una batalla legal para evitar su expulsión definitiva de la Armada de México.
La Secretaría de Marina inició el 21 de octubre un proceso administrativo para retirarlo del servicio activo, mientras el mando naval permanece preso en el penal federal del Altiplano, acusado de huachicol fiscal y corrupción en aduanas marítimas.
Pese a ello, Farías Laguna no pretende abandonar su carrera naval sin pelear. Sus representantes legales promovieron una demanda de amparo para impugnar el inicio de su baja. Sin embargo, el 18 de noviembre el juez federal Francisco Javier Rebolledo desechó esa solicitud por improcedente.
Lejos de conformarse, la defensa insistió. El pasado 5 de enero ingresó una nueva demanda, esta vez enfocada directamente en impedir la separación del Vicealmirante del servicio activo.
Ocho días después, el juez Ulises Rivera turnó el asunto al propio Rebolledo, al considerar que ese juzgado ya tiene antecedentes del caso.
Farías Laguna es señalado como líder de una supuesta red de oficiales que, desde posiciones en aduanas marítimas, habría permitido la entrada irregular de 31 buques cargados con combustible en los puertos de Altamira y Tampico entre 2024 y 2025, lo que habría generado pérdidas millonarias al erario.
El proceso también involucra a su hermano, el Contralmirante Fernando Farías Laguna, quien enfrenta acusaciones similares, aunque hasta ahora no ha sido detenido.
Mientras avanza la investigación penal, el alto mando encarcelado libra otra batalla paralela: mantenerse dentro de la Marina, institución en la que ha hecho carrera y de la que ahora la Semar busca separarlo de forma definitiva.







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