A sus 38 años, Novak Djokovic sabe que el tiempo no perdona, pero su hambre de gloria sigue intacta. A solo un día de que arranque la acción en el Abierto de Australia, el serbio se presentó ante los medios con una mezcla de serenidad y picardía, bromeando sobre los dos nombres que hoy dominan la conversación: Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.
El actual campeón de 24 grandes reconoció con naturalidad que el panorama ha cambiado. En los últimos cuatro Grand Slams, Djokovic ha cedido el paso en tres de ellos ante la nueva generación. Sin embargo, lejos de mostrarse frustrado, optó por la elegancia y el realismo.
“Elogiarlos de más no hace falta, ya sabemos lo buenos que son”, comentó sonriente Djokovic.
Una preparación distinta para un desafío histórico
Para esta edición en Melbourne, el “Nole” que veremos en pista ha priorizado la inteligencia sobre la acumulación de horas de juego. Consciente de que su cuerpo ya no recupera como a los 20 años, decidió no jugar torneos previos para aterrizar en Australia con el tanque de energía lleno.
Sabe que Alcaraz busca completar su colección de trofeos y que Sinner defiende la corona tras ganar las últimas dos ediciones. Pero el serbio, diez veces rey en estas tierras, no se descarta de la pelea:
“Ellos están jugando a un nivel diferente, es un hecho, pero eso no significa que nadie más tenga oportunidad”, afirmó tajante el serbio.
Los retos de Djokovic en este torneo
El camino hacia el título número 25 no será sencillo. Estos son algunos puntos clave de su situación actual:
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Debut esperado: Jugará este lunes contra el español Pedro Martínez.
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Posible cruce: Podría encontrarse con Jannik Sinner en una hipotética semifinal.
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Gestión física: Llega con dolores controlados, pero con la mente puesta en el “ahora o nunca”.
Su salida de la PTPA
Fuera de las canchas, Djokovic también aclaró su reciente distanciamiento de la Asociación de Jugadores de Tenis Profesionales (PTPA), organismo que él mismo ayudó a fundar. Explicó que, aunque sigue creyendo en una representación fuerte para los tenistas, sintió que su imagen estaba siendo sobreutilizada, lo que lo llevó a tomar un paso al costado para enfocarse en lo deportivo.
Con la historia llamando a su puerta, Djokovic inicia su recorrido en Melbourne convencido de que, a pesar del empuje de los jóvenes, el trono de Australia todavía tiene un dueño que se resiste a entregarlo.







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