Ciudad de México (14 de enero de 2026).— Con miras a la evaluación del T-MEC en menos de siete meses, legisladores de Canadá enviaron un mensaje claro al Senado mexicano: ante un clima menos cercano con Estados Unidos, la relación bilateral entre Ottawa y México debe fortalecerse y avanzar de manera estratégica.
El congresista canadiense Andrew Cardoso, invitado a las comisiones unidas de Relaciones Exteriores y de Seguimiento del T-MEC, sostuvo que Washington ya no se comporta como el aliado confiable que ambos países asumían.
En su intervención, lanzó un llamado directo a replantear prioridades diplomáticas:
“Todos estamos buscando nuevos mejores amigos. Teníamos un mejor amigo que quizá ya no es nuestro mejor amigo, entonces estamos buscando por todo el mundo un mejor amigo, y quién mejor que un país que está tan cerca de nosotros”.
Durante el encuentro, legisladores de ambas naciones destacaron que la próxima revisión del tratado comercial requiere coordinación política y acuerdos claros, al tiempo que se reconoció el acercamiento encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y el primer ministro Mark Carney desde septiembre pasado.
El copresidente del Grupo Interparlamentario Canadá-Estados Unidos, Michael Macdonald, planteó que la depreciación del dólar canadiense frente al peso, cercana al 19 por ciento desde 2019, representa una ventana de oportunidad para atraer inversiones mexicanas:
“Desde el 2019, el dólar canadiense ha perdido 19 por ciento en su valor contra el peso, lo que debería significar oportunidades para que México invierta en Canadá”.
Además, el director de Coordinación Política de la Cancillería, Pedro Matar, insistió en que el contexto internacional exige revitalizar los vínculos y apostar por proyectos comunes.
Al cierre de los trabajos, el senador Alejandro Murat, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, planteó avanzar hacia reuniones más sistemáticas, con agendas previamente diseñadas y temas prioritarios como energía, manufactura automotriz y condiciones laborales.
El mensaje final quedó sobre la mesa: en un T-MEC sujeto a tensiones, México y Canadá podrían apoyarse con mayor fuerza para evitar rezagos frente a Estados Unidos y proyectar una relación más equilibrada.







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